El Gobierno habilitó a los bancos a usar una porción de sus depósitos en dólares para otorgar financiamiento a empresas, incluso a las que facturan en pesos. La medida no incluye a personas humanas y fija un tope de hasta el 15% de esos depósitos para este tipo de operaciones
La señal apunta, sobre todo, a la construcción y también al sector automotor. En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Ejecutivo evalúa usar recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad para aportar fondeo de largo plazo a los bancos y ampliar el crédito hipotecario, aunque descartó que ese fondo compre hipotecas directamente
Una oportunidad con frenos
En el sector desarrollador la medida fue recibida como un paso en la dirección correcta, pero sin expectativas de una reacción inmediata. Damián Tabakman, presidente de CEDU+AEV, consideró que la apertura puede ser útil, aunque advirtió que muchas empresas del rubro no están habituadas a trabajar con bancos ni a preparar la documentación que exige un crédito
También señaló que las entidades financieras deberán aprender a evaluar el riesgo específico de una desarrolladora inmobiliaria. Según su lectura, las empresas más grandes podrían adaptarse antes, pero el resto del sector necesitará tiempo para incorporar esa lógica de financiamiento
El límite no está solo en la oferta
Hasta ahora, el uso de dólares depositados en el sistema estaba muy restringido para evitar préstamos a deudores cuyos ingresos no estuvieran en esa moneda. La nueva flexibilización modifica ese esquema y puede tener mayor relevancia en un mercado donde las propiedades se compran y venden históricamente en dólares
Para el real estate, el punto de fondo sigue siendo el mismo: los desarrolladores necesitan capital antes de iniciar una obra y recuperan la inversión recién con la venta de las unidades. Caputo resumió ese reclamo en una frase que escuchó del sector: cuentan con tierra y una parte del capital, pero les faltaría un tramo adicional para avanzar
Por eso vuelve a tomar fuerza la idea del crédito intermedio, pensado para financiar la etapa de construcción. Tabakman cree que el costo de fondeo en dólares puede ayudar, aunque remarcó que no alcanza con que el dinero esté disponible: también hacen falta garantías, capacidad de repago y una curva de aprendizaje que todavía no empezó para buena parte de las empresas
Una mejora sin efecto inmediato
Carlos Spina, CEO y socio de Argencons y vicepresidente de CEDU+AEV, puso el foco en otro problema: la demanda. A su juicio, el mercado no sufre hoy una falta grave de oferta, sino la dificultad para absorber nuevos proyectos
Spina interpretó la medida como una ruptura de un tabú en torno al crédito en dólares, pero dudó de que eso cambie de forma radical el negocio en lo inmediato. Aun así, dejó abierta una posibilidad: si las tasas resultan atractivas y el mercado acompaña, podrían aparecer nuevas oportunidades de financiamiento para el sector