En 1968, el diputado conservador Enoch Powell agitó el debate público en Gran Bretaña con un discurso apocalíptico sobre la inmigración. Habló de “ríos de sangre” si el país seguía recibiendo extranjeros y abrió una discusión que desbordó la política para entrar en la cultura, el arte y la música

Años después, ese clima encontró eco en una escena inesperada: el rock. El 5 de agosto de 1976, Eric Clapton subió al escenario del Odeon de Birmingham y lanzó una andanada de insultos racistas contra inmigrantes y personas negras. Pidió que se fueran del país, elogió a Powell y llegó a repetir frases como “Mantener Gran Bretaña blanca” y “Inglaterra es para los blancos”

El episodio resultó escandaloso no solo por el contenido, sino también por su contradicción con la propia carrera del guitarrista, construida en gran medida sobre el blues y el R&B de la música negra. La reacción fue inmediata y el gesto terminó convirtiéndose en un símbolo de una época atravesada por el avance del Frente Nacional y por expresiones cada vez más abiertas de xenofobia

La respuesta nació desde la música

El fotógrafo Red Saunders y un grupo de amigos pensaban desde hacía tiempo en una organización de músicos contra el racismo. El estallido provocado por Clapton los empujó a dar el paso. Saunders envió una carta a una revista musical en la que cuestionó al guitarrista y convocó a un movimiento de base contra la música racista y venenosa

La iniciativa empezó a crecer de inmediato. En dos semanas llegaron más de 600 respuestas. Tres meses después, en noviembre de 1976, se realizó el primer concierto en un pub de Londres. Con el tiempo se sumaron bandas y artistas como Joy Division, Elvis Costello, Buzzcocks, Gang Of Four, Graham Parker y Stiff Little Fingers

El punto más alto llegó el 30 de abril de 1978, cuando más de 100.000 personas marcharon desde Trafalgar Square hasta Victoria Park antes de un gran show encabezado por Tom Robinson y The Clash. También hubo apoyos públicos de figuras como John Lydon, que rechazó de plano las posiciones del Frente Nacional

El arrepentimiento llegó mucho después

Con los años, Clapton intentó relativizar lo que había dicho. En su autobiografía de 2007 sostuvo que no buscaba hacer una declaración racista, sino atacar políticas gubernamentales que, según él, generaban hacinamiento y confusión cultural. Más tarde, otros allegados atribuyeron sus dichos al alcohol y a un momento personal deteriorado

Sin embargo, el propio músico volvió sobre ese pasado en entrevistas posteriores. Dijo que le daba asco recordar aquellos comentarios y admitió que se avergonzaba de la persona que había sido en esa etapa. También reconoció que había convivido con ideas que hoy consideraba incompatibles con su propia vida y sus vínculos

La historia dejó una paradoja difícil de ignorar: una diatriba racista pronunciada por una estrella del rock terminó contribuyendo a fortalecer una de las respuestas antifascistas más visibles de la cultura británica de los años 70