Para millones de jóvenes argentinos, dejar la casa familiar continúa siendo difícil. Los ingresos insuficientes, la imposibilidad de ahorrar y un mercado hipotecario todavía reducido postergan el acceso a una vivienda propia
El problema no se resolvería únicamente con más préstamos. También sería necesario ampliar la oferta de alquileres, porque ambas alternativas cumplen un papel complementario en la emancipación
Dos escenarios para estimar la demanda
Unos 2,55 millones de personas de entre 25 y 35 años todavía viven con sus padres u otros familiares. Representan el 37% de las casi 6,9 millones de personas de esa franja etaria: casi cuatro de cada diez aún no se independizaron
Si todos abandonaran el hogar familiar, el cálculo proyecta una demanda potencial cercana a 1,1 millones de créditos hipotecarios. La estimación toma como referencia a los 4,4 millones de jóvenes que ya viven de manera independiente: el 44% es propietario, el 38% alquila y el 18% accede a una vivienda mediante otras modalidades
Aplicada esa distribución al grupo que todavía vive con su familia, alrededor de 1,13 millones podrían convertirse en propietarios, unos 970.000 alquilarían y cerca de 447.000 accederían mediante otros mecanismos. Como la mayoría no dispone de ahorros suficientes para comprar al contado, una parte importante de los nuevos propietarios necesitaría financiamiento
Un segundo escenario, más moderado, plantea reducir del 37% al 30,1% la proporción de jóvenes que vive con sus padres, nivel equivalente al promedio de la Unión Europea en 2025. Para alcanzar esa meta, unos 460.000 jóvenes tendrían que mudarse: aproximadamente 247.000 comprarían una vivienda y 217.000 alquilarían
En ese caso, serían necesarios cerca de 250.000 créditos hipotecarios. Entre el 38% y el 47% de los nuevos emancipados dependería del alquiler, según el escenario considerado
El acceso efectivo al financiamiento sigue siendo limitado
La cantidad de préstamos necesarios no equivale a la cantidad de hogares que hoy puede obtenerlos. Para aproximarse a esa diferencia, se analizaron hogares inquilinos de 11 de los principales aglomerados urbanos del país
La estimación consideró un crédito hipotecario UVA de US$75.000 a 20 años, con una tasa del 7,5% y una cuota equivalente como máximo al 25% del ingreso familiar. También se incluyeron únicamente hogares cuyos jefes tienen empleos formales
Con esas condiciones, unos 505.000 hogares inquilinos podrían financiar la compra de un departamento de dos ambientes. Para una propiedad de tres ambientes, el número bajaría a 359.000
En ninguna de las ciudades analizadas más del 18% de los hogares inquilinos podría acceder a un dos ambientes mediante un préstamo. Para los departamentos de tres ambientes, el máximo sería del 14%
La restricción se profundiza en gran parte del país. En ocho de las 11 ciudades, menos de uno de cada siete hogares inquilinos podría comprar un dos ambientes con financiamiento. En diez ciudades, como máximo el 11% podría acceder a una propiedad de tres ambientes
Además, pasar de dos a tres ambientes reduce casi un 30% la cantidad de hogares que reúnen las condiciones para obtener el crédito
El alquiler como vía de emancipación
La vivienda propia suele concentrar el debate, pero el alquiler también resulta decisivo para que los jóvenes puedan dejar el hogar familiar. Actualmente, el 86% de quienes todavía no se emanciparon vive en hogares propiedad de sus padres u otros familiares. Solo el 7% reside en viviendas alquiladas
La situación cambia según el territorio. En diez provincias, principalmente del norte argentino y la Patagonia, al menos el 94% de los jóvenes no emancipados vive en hogares propietarios
En la ciudad de Buenos Aires, en cambio, esa proporción desciende al 63% y el 21% vive en hogares alquilados. La diferencia sugiere que los mercados de alquiler más desarrollados ofrecen una alternativa adicional para abandonar la vivienda familiar
Por eso, incluso un sistema capaz de financiar cientos de miles de compras no resolvería por completo la falta de emancipación. El desafío combina dos objetivos: facilitar el acceso al crédito para quienes puedan comprar y sostener una oferta de alquileres que permita independizarse sin ser propietario