Durante décadas, el ladrillo y el hormigón dominaron la construcción tradicional. Hoy, sin embargo, la búsqueda de mayor eficiencia energética, menos emisiones y materiales renovables está abriendo paso a otra lógica: edificios y ciudades pensados con madera, bambú y sistemas industrializados
En la Argentina, ese cambio avanza más lento que en otros mercados, pero ya empieza a instalarse. La combinación de normativa pendiente, necesidad de inversión y una cultura constructiva todavía muy artesanal frena la expansión de estas soluciones. Aun así, el interés crece, sobre todo en desarrollos de alta gama
Construir con menos impacto
El sistema Mass Timber, que incluye tecnologías como la madera contralaminada (CLT) y la laminada encolada (Glulam), propone fabricar piezas en taller y montarlas luego en obra. Ese método reduce errores, mejora la precisión y puede acortar los plazos entre un 20% y un 30% frente a una obra tradicional
Además, la madera funciona como sumidero de carbono y puede disminuir de manera importante la huella ambiental frente al hormigón o el acero. También aporta ventajas térmicas y acústicas, y los sistemas industriales bien resueltos ofrecen resistencia a la humedad, al fuego y al paso del tiempo
Argentina, entre el potencial y la falta de reglas
Santiago Peña Fiorda, cofundador y director creativo de Experiencia Dogma, sostiene que el sector todavía opera con una lógica muy manual. Para él, la industrialización permitiría dar un salto hacia procesos más precisos y profesionales
El principal obstáculo sigue siendo la ausencia de normativa específica. Mientras en Uruguay y Chile este tipo de construcción ya tiene recorrido, en la Argentina los códigos todavía responden a otro momento. Aun así, el arquitecto considera que el cambio es inevitable y que el país tiene recursos y conocimiento para acompañarlo
Cuatro ejemplos que marcan el rumbo
Centro Cultural Sara, Suecia. Es uno de los rascacielos de madera más altos del mundo. El complejo reúne torres con estructura de madera y el hotel fue construido con módulos prefabricados de CLT, organizados entre dos núcleos de ascensores que sostienen su estructura principal
Mindfulness City, Gelephu, Bután. El proyecto urbanístico de 1000 kilómetros cuadrados impulsa una ciudad enfocada en bienestar, salud, educación y calidad de vida. Las edificaciones se harán con materiales locales como madera, piedra y bambú, y tomarán como referencia la arquitectura vernácula del país
Gimnasio de la Escuela Verde, Bali. Diseñado por el estudio Ibuku, fue construido íntegramente con bambú. Su techo ondulado se sostiene por sí mismo y la estructura, con arcos de gran altura y una red tensada, se inspira en una caja torácica
Ciudad de madera, Estocolmo. En Sickla, al sur de la capital sueca, avanza un desarrollo de 250.000 metros cuadrados pensado como comunidad modelo en sostenibilidad y bienestar. Tendrá edificios levantados principalmente con madera local y sistemas de energía propia y compartida
Lejos de ser una rareza, estas obras muestran que la construcción con materiales renovables dejó de ser una idea experimental. En distintos contextos, empieza a consolidarse como una respuesta concreta a las exigencias ambientales, técnicas y urbanas del presente