Cuba sostiene que las sanciones de Estados Unidos están bloqueando sus esfuerzos para abrir la economía a la inversión privada, justo cuando el gobierno cubano impulsa reformas para atraer capital extranjero y ampliar el margen de maniobra del sector empresarial
El embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, cuestionó la política de Washington y puso el foco en el secretario de Estado, Marco Rubio, a quien considera el principal impulsor de la estrategia estadounidense hacia la isla. Para La Habana, el problema no es la falta de cambios internos, sino el efecto de las restricciones externas sobre cualquier intento de expansión económica
Más presión sobre la economía cubana
Estados Unidos endureció en los últimos meses su ofensiva económica contra Cuba con nuevas sanciones contra industrias estatales, incluidas empresas vinculadas a la minería, la metalurgia y la construcción. A eso se suma el impacto de décadas de embargo y de un bloqueo petrolero impuesto en enero, que agravó los apagones, frenó el transporte público y profundizó la escasez de alimentos, medicinas y combustible
Guzmán afirmó que la falta de electricidad y de energía para operar negocios o desplazarse desincentiva a inversionistas y turistas, dos fuentes esenciales de ingresos para la isla. También señaló que algunas compañías abandonaron el mercado cubano, entre ellas la cadena hotelera española Meliá, que alegó dificultades operativas, legales, económicas y financieras
Las reformas de Díaz-Canel
En junio, el presidente Miguel Díaz-Canel anunció un paquete de cambios para transformar la economía y la industria, históricamente controladas por el Estado desde la revolución de 1959. Las medidas incluyen más espacio para el emprendimiento privado, importaciones y exportaciones sin intermediación estatal, contratación libre de personal, autorización para bancos privados, inversión de cubanos en el exterior y facilidades para que cadenas de comida rápida se instalen en la isla
El gobierno cubano también ve oportunidades en bienes raíces, parques solares, energía, marinas y turismo. Pero admite que esas aperturas tendrán poco recorrido si persisten las sanciones y si no se normalizan los vínculos comerciales con empresas estadounidenses
Washington no cede
Rubio ha defendido que las sanciones seguirán aumentando para cerrar las vías que, según su gobierno, Cuba intenta abrir para sortear la presión económica. También ha descrito al país como un Estado fallido con un modelo económico equivocado y ha dicho que sus dirigentes no saben cómo resolver la crisis
Para la administración estadounidense, la presión sobre la isla responde también a razones de seguridad nacional, por la proximidad geográfica entre ambos países. Desde La Habana, en cambio, se insiste en que cualquier reforma interna será mucho más difícil sin alivio de sanciones, acceso a inversión y comercio con Estados Unidos
En paralelo, continúan conversaciones sensibles entre ambos gobiernos, aunque sin detalles públicos. Para la diplomacia cubana, el dilema sigue siendo el mismo: reformar la economía mientras Washington mantiene la presión