En Roque Sáenz Peña 1156, en el Bajo de San Isidro, el ruido de las madrugadas quedó atrás. En el mismo inmueble donde funcionó durante años Brandy, un local cuestionado por vecinos, abrió hace un mes Epicland, un salón de juegos, recreación y fiestas infantiles
La transición fue impulsada por inversores privados y acompañada por la Municipalidad de San Isidro. En la zona, el contraste se percibe en la calle: donde antes había discusiones, gente alcoholizada y grupos esperando hasta altas horas, ahora circulan familias y chicos
Un barrio que cambió de ritmo
Fernanda González, encargada del restaurante Austria, ubicado a pocos metros, marcó la diferencia con claridad: “Ahora es muchísimo más tranquilo, no hay ruido”. También recordó que, cuando el boliche estaba activo, los conflictos se trasladaban al entorno inmediato y afectaban a los comercios cercanos
“Los clientes quizá salían de comer y se cruzaban con jóvenes tomando o gente borracha. Para nosotros era un problema y no podíamos hacer nada”, señaló. Según su mirada, la escena de entonces incluía además enfrentamientos recurrentes entre cuidacoches y policías
Desde el nuevo emprendimiento, una empleada del salón contó que trabaja allí desde la apertura y que conoció el pasado del lugar por comentarios de sus compañeros. Aun así, dijo notar el cambio en el entorno: “Fue muy bueno el cambio porque ahora la calle y la zona ahora son más tranquilas, ya no hay basura ni borrachos a la madrugada. Ahora hay niños y familias”
Basura, autos y veredas sucias
Horacio García, dueño de unas canchas frente al local, también describió un antes y un después. Recordó que, tras las noches de actividad de Brandy, quedaban “restos de botellas, latas de cerveza” y la vereda amanecía sucia. En algunas ocasiones, incluso aparecían desechos dentro de sus canchas durante los fines de semana
La escena actual es distinta. El nuevo uso del inmueble modificó la dinámica del entorno y, para algunos vecinos, también la relación con los comercios de la cuadra. En el restaurante Austria, por ejemplo, sumaron un menú infantil para atender a las familias que ahora pasan por la zona
“Como el salón no ofrece comida, muchos padres vienen a comer acá para hacer tiempo o comen algo y después van al salón”, explicó González. Y agregó que la nueva clientela llevó al comercio a ajustar su propuesta
La clausura y el nuevo destino
El punto de quiebre llegó en abril de 2023, cuando una pelea entre clientes de Brandy y cuidacoches terminó en un enfrentamiento en la vía pública. La Policía Bonaerense intervino durante más de una hora y utilizó balas de goma para dispersar a los grupos. También hubo denuncias por vehículos dañados y personas que quedaron dentro del local sin poder salir
Con el cambio de gestión municipal, el establecimiento fue clausurado por desvirtuación de rubro y otras irregularidades. El cierre definitivo se concretó en 2024
Más tarde, los anteriores ocupantes abandonaron la idea de continuar y apareció una nueva propuesta: convertir el inmueble en un espacio infantil. Según la comuna, el proyecto fue analizado dentro de las normas urbanísticas vigentes y avanzó porque se trataba de una actividad compatible con el carácter residencial de la zona
Desde la administración local sostienen además que el problema no era solo el horario, sino la actividad real que se desarrollaba en el lugar. Brandy figuraba habilitado como restaurante con anexo de música y canto, mientras que en San Isidro los boliches bailables están prohibidos y no integran el código de ordenamiento urbano
En ese mismo punto donde antes dominaban las discusiones y la madrugada, hoy el movimiento es otro: cumpleaños, juegos y familias que ocupan el espacio con una lógica distinta