Cuando a Brent Williams le propusieron hace cuatro años sumarse a un criadero de avestruces, la idea le interesó por partida doble: como negocio y como respuesta a una necesidad personal. El nutricionista de Danville, Kentucky, vive con una alergia grave a la carne roja provocada por picaduras de garrapatas, conocida como síndrome alfa-gal

Una alternativa para volver a comer algo parecido a la carne vacuna

La afección puede causar síntomas como urticaria, diarrea y picazón incluso después de ingerir poca cantidad de carne de mamíferos. En cambio, no afecta a los alimentos de mar ni a las aves. Por eso, para muchas personas diagnosticadas, el avestruz apareció como una salida posible: su carne es roja, rica en hierro y se parece en sabor y textura a la de vaca

Williams, que es socio de Alpha Roost Farms, asegura que la reacción de quienes prueban un hamburguesa de avestruz suele ser muy fuerte. Según cuenta, varios de los pacientes con alfa-gal que la han probado se emocionan al volver a sentir un gusto que creían perdido

Una granja en expansión

La explotación ya supera los 400 animales y espera llegar a 700 el próximo año. También sumó un nuevo galpón para los polluelos. La demanda acompaña ese crecimiento: el kilo de carne molida puede superar los 20 dólares y los cortes selectos se venden por más de 40

En comercios de la zona, la carne llega a clientes que viajan desde distintos puntos del estado para conseguirla. Quienes la venden destacan que muchos compradores la buscan como reemplazo directo de la carne vacuna

El repunte de un negocio con antecedentes de auge y caída

El interés actual llega después de décadas irregulares para la industria del avestruz en Estados Unidos. En los años 90 hubo una expansión acelerada, seguida de un derrumbe cuando muchos productores intentaron manejar a estas aves como si fueran pollos grandes, sin tener en cuenta sus necesidades de espacio y manejo al aire libre

Hoy quedan pocas granjas a gran escala, pero las que siguen activas dicen recibir consultas cada semana de restaurantes y comercios de distintas regiones. Una de las mayores, en Texas, prevé aumentar en 50% su plantel de unas 1.200 aves

La alergia que cambió la vida de Williams

Williams fue diagnosticado hace siete años, después de una reacción que sufrió en 2017 tras comer un sándwich de carne vacuna mientras viajaba por trabajo. Hasta entonces había consumido carne de mamíferos toda su vida. El alergista le preguntó enseguida si había sido picado por una garrapata

El síndrome alfa-gal se estudia desde 2011, cuando una investigación lo vinculó con las picaduras de ciertos tipos de garrapatas. Un informe oficial de 2023 calculó que había cerca de 100.000 personas con la alergia en Estados Unidos, aunque especialistas creen que la cifra real podría acercarse al medio millón. El año pasado también se informó el primer fallecimiento conocido asociado a esta condición

Desde su diagnóstico, Williams debió evitar por completo la carne de mamíferos, incluso el contacto con vapores de una parrilla o con gelatina en algunas pastillas. Cuando probó por primera vez un bife de avestruz, dijo que fue lo más parecido a la carne vacuna que había comido en años

“El sabor, la textura, la sensación en la boca”, resumió, al explicar por qué ese producto le devolvió un recuerdo que creía perdido