NUEVA YORK. Alexander Zverev terminó su debut con poco ánimo para hablar. El alemán había jugado en plena madrugada y, con buena parte de las tribunas vacías, respondió apenas un par de preguntas antes de irse: el cansancio, dijo, era de todos
El US Open suele vender la energía de sus noches en Arthur Ashe Stadium como una de sus marcas registradas. Pero esta edición llevó esa lógica al extremo: en apenas seis días ya se habían registrado tres cierres después de las 2 de la mañana y otros dos pasaron la 1
La seguidilla encendió un cuestionamiento cada vez más audible entre los jugadores. Jessica Pegula, número 3 del ranking femenino, admitió que entiende las exigencias de la televisión y la programación, pero se preguntó si realmente es razonable terminar a las 2 de la mañana, sobre todo cuando muchos de los presentes ya se han ido a dormir o deben regresar a sus casas
La madrugada como problema de agenda
El tema no es nuevo en el tenis, pero en Nueva York alcanzó una escala poco habitual. Wimbledon impone un tope horario a las 11 de la noche y Roland Garros reserva solo un partido por noche. En cambio, el US Open se ha caracterizado por estirarse más que sus pares, aunque esta vez la dinámica parece haber cruzado un umbral incómodo
La apertura del torneo ya dejó una escena llamativa: Venus Williams salió a jugar a las 12:13 de la madrugada, en el inicio más tardío de la historia del certamen. La demora llegó después de un partido larguísimo de Novak Djokovic y obligó a la ex campeona a competir en un horario poco habitual incluso para el torneo más nocturno del circuito
Williams reconoció que no fue una situación ideal. Dijo que habría preferido otra programación y sostuvo que no conoce otro deporte en el que se deba empezar tan tarde. También dejó abierta la puerta a mejoras en la organización
Partidos largos, descanso corto
Zverev quedó atrapado en una secuencia similar: sus dos primeros encuentros terminaron a la 1:55 y a las 2:15, algo inédito para un preclasificado entre los hombres al inicio de un Grand Slam en la era abierta. Ben Shelton también vivió una noche extendida: su partido de segunda ronda arrancó el viernes y terminó a las 2:07 del sábado, después de más de tres horas de juego en la cancha previa
El desgaste no se limita a la cancha. Shelton calculó que no se dormiría antes de las 5 de la mañana. Aryna Sabalenka, número 1 del mundo, también expresó su rechazo a los partidos que se alargan demasiado. Según explicó, cuando una jornada termina tan tarde, toda la rutina del día siguiente se desordena y el descanso se resiente
El récord histórico del torneo sigue en 2:50 de la madrugada, pero cuatro de los 17 cierres más tardíos de toda la historia del US Open ocurrieron en esta edición. La preocupación ya no pasa solo por la rareza del dato, sino por lo que revela: en el intento de sostener el espectáculo, el torneo parece estar empujando demasiado lejos el reloj