El juicio oral por la causa de los Cuadernos de las coimas lleva menos de un año y ya atravesó una primera etapa decisiva: en los cinco meses dedicados a las testimoniales declararon más de 100 personas

Quedan todavía cerca de 500 testigos por delante, aunque esa cifra podría bajar si se sostiene la tendencia de algunos desistimientos. Para una de las más de 60 defensas, el debate avanza más rápido de lo previsto

Los dos ejes que todavía sostienen la acusación

Por ahora, el proceso no arrojó movimientos capaces de alterar los pilares centrales de la imputación contra Cristina Kirchner, señalada como jefa de una supuesta organización dedicada a intercambiar coimas por obra pública

Esos dos soportes son los cuadernos del chofer Oscar Centeno, que describen un presunto circuito de recaudación, y las declaraciones de los arrepentidos, entre ellos exfuncionarios y empresarios de peso

Las defensas intentaron erosionar esas bases con planteos ya discutidos antes del juicio y con interrogatorios extensos. El Tribunal volvió a rechazar la mayoría de esos intentos

Por esa dinámica, las declaraciones de Diego Cabot y Jorge Bacigalupo fueron las más prolongadas. El periodista que impulsó la investigación respondió durante 13 horas, mientras que el policía que entregó los cuadernos lo hizo en dos jornadas de ocho horas cada una

Durante esa audiencia, Cabot también fue presionado para revelar una fuente, pero el Tribunal Oral Federal 7 frenó ese pedido

La fiscal Fabiana León sostuvo en distintos tramos que las defensas buscaron deslegitimar a los testigos y convertir el debate en una suerte de revisión completa de la instrucción, algo que describió como un juicio dentro del juicio

En su indagatoria, la expresidenta optó por una defensa política. Descalificó el proceso, habló de persecución y no respondió preguntas. Solo contestó las formales del presidente del tribunal, Enrique Méndez Signori

Arrepentidos, testigos clave y una estrategia de desgaste

Varios de los imputados que antes habían aportado información como arrepentidos se negaron ahora a declarar o a responder preguntas. Esa decisión dejó sus dichos incorporados como prueba silenciosa, un punto cuestionado por las defensas, que buscaban confrontarlos en el juicio

Entre esas confesiones figuran las de Ernesto Clarens, que admitió haber recaudado cerca de 30 millones de dólares; Carlos Wagner, que describió porcentajes y validó la operatoria; y Claudio Uberti, que habló de valijas con millones de dólares en el departamento de los Kirchner

Otro arrepentido, José López, sostuvo que Cristina Kirchner conocía la maniobra y que los 9 millones de dólares hallados en el convento formaban parte de esa recaudación. En el juicio, sin embargo, ofreció una declaración ambigua y evitó contestar preguntas

También declararon contadores de la AFIP que trabajaron en el expediente y reforzaron la hipótesis de que algunas empresas usaban facturas apócrifas para justificar la salida de dinero

Más adelante desfilaron pilotos y empleados de los aviones presidenciales, que ratificaron en líneas generales que allegados de extrema confianza del matrimonio Kirchner, como Daniel Muñoz, viajaban a Santa Cruz con valijas cerradas que eludían los controles

Techint, una arista aparte

Un tramo singular del juicio fue el de los directivos de Techint, una empresa que no integra formalmente el caso. Ellos reconocieron pagos ilegales al funcionario Roberto Baratta, pero la Justicia los dejó fuera del juicio oral porque entendió que esas entregas estaban ligadas a un conflicto puntual del grupo en Venezuela

Sus testimonios sumaron peso para quienes buscan mostrar que hubo un esquema de pagos ilegales. Al mismo tiempo, para algunas defensas, su situación expone una instrucción selectiva

El giro del portero

La declaración que más ruido generó fue la de Julio César Silva, portero del edificio donde vivían los Kirchner en Recoleta. Durante la instrucción había dicho que veía con frecuencia ingresar a Daniel Muñoz con bolsos en la mano

Pero en el juicio cambió su versión y aseguró que nunca dijo eso, que firmó una declaración que no compartía y que ni siquiera la había leído

Su testimonio fue celebrado por referentes del espacio político cercano a la expresidenta. Para el abogado José Manuel Ubeira, las grandes causas no se caen de una sola vez, sino pieza por pieza