Paula Álvarez tiene 24 años, es colombiana y hace tres años emigró a España. Allí encontró un escenario muy distinto al que conocía en su país, donde trabajaba como auxiliar contable
Un cambio laboral inesperado
La falta de oportunidades en su área la llevó a aceptar tareas completamente alejadas de su formación. Según contó, pasó de desempeñarse en contabilidad a limpiar pisos para poder sostenerse económicamente
Aprender desde cero
Álvarez recordó que en Colombia no estaba acostumbrada a ocuparse de las tareas domésticas. Dijo que era la consentida de su abuela y que no tenía que encargarse de los quehaceres del hogar, por lo que tuvo que aprender habilidades nuevas para adaptarse a su nueva realidad
Del esfuerzo a un nuevo descubrimiento
En medio de ese proceso, aseguró que también encontró intereses que no había explorado antes. Contó que aprender a limpiar y cocinar para sobrevivir en un país nuevo le permitió descubrir que le gusta la cocina
La adaptación migratoria
Su historia resume una experiencia frecuente entre quienes migran: dejar atrás un rol profesional, enfrentar trabajos distintos y adaptarse con flexibilidad para seguir adelante. Álvarez cerró su testimonio con una idea que refleja ese cambio profundo: quien emigra, dijo, termina siendo lo que nunca imaginó