Mackenzie y Spenser Kyle pasaron años en Florida hasta que tomaron una decisión drástica: vender su casa, renunciar a sus trabajos y empezar de cero en Texas. Su objetivo era claro: vivir en una casa propia y depender menos de las redes tradicionales de servicios

Sin experiencia previa en construcción, la pareja se puso al frente de todo el proyecto. Durante cuatro años aprendieron en el proceso y llevaron adelante tareas de corte y refuerzo de los contenedores, armado de la estructura interior, aislamiento, carpintería, plomería, instalación eléctrica, colocación de ventanas y desarrollo de sistemas independientes para los servicios básicos

Una vivienda compacta y funcional

La casa partió de dos contenedores marítimos de acero y terminó con una superficie de unos 81 metros cuadrados, distribuidos en tres dormitorios y dos baños. El desafío principal fue evitar que el interior quedara reducido a pasillos estrechos, por lo que abrieron grandes espacios entre los módulos y reforzaron la estructura para mantener la estabilidad

La vivienda funciona de manera completamente independiente. Para eso, la pareja instaló un sistema fotovoltaico ajustable que cubre su consumo eléctrico, armó un esquema de captación de agua de lluvia con depósitos, canaletas y tuberías, y diseñó un calentador solar de acumulación para obtener agua caliente sin usar gas ni electricidad convencional

El proyecto terminado

Tras años de trabajo, resumieron la experiencia como la construcción de su propia casa off-grid con contenedores marítimos. Hoy viven allí y continúan compartiendo contenido sobre su vida en su canal de YouTube Life Uncontained