Jerónimo Burgos convirtió una trayectoria autodidacta en un negocio en expansión. Empezó vendiendo su primer auto a los 16 años, luego se dedicó a formar vendedores y hoy está al frente de Flipping Cars, una agencia de compraventa de usados que ronda las 150 unidades en stock y tiene más de 35 empleados

Del aprendizaje propio a la agencia

El proyecto nació en 2023 como una capacitación para vendedores de autos. Con esa base, Burgos dio el salto a Buenos Aires, vendió lo que tenía en Mar del Plata y abrió su primera agencia en San Fernando en mayo de 2024

La primera etapa duró poco. A los tres meses, el lugar quedó chico y se mudó a General Pacheco, donde encontró un predio más grande para ampliar la operación y ordenar una estructura de empresa

El crecimiento fue rápido: arrancó con 20 unidades y, poco más de un año después, llegó a cerca de 150 vehículos. La mayor parte del stock es usada, aunque también trabaja algunas unidades 0 km

Cómo se arma el negocio

Una parte central del modelo está en las permutas. Cada vez más clientes entregan su auto como parte de pago, y eso permite sumar unidades al inventario sin depender solo de la compra directa

Muchos de esos vehículos necesitan tareas previas antes de volver al mercado. La agencia invierte en mecánica, chapa, pintura y estética para reacondicionarlos y ponerlos otra vez en condiciones competitivas

Burgos también busca desterrar la idea de que el kilometraje define por sí solo el valor o el estado de un auto. Sostiene que una unidad con mucho uso no vale lo mismo que otra con menos recorrido, pero también advierte que un vehículo muy poco usado y envejecido puede presentar problemas por haber estado parado demasiado tiempo

El mantenimiento previo es otro factor clave. Los cambios de aceite, los servicios y la calidad de fabricación influyen de manera decisiva en la conservación de cada modelo

Autos difíciles, pero rentables

Entre los casos más llamativos del stock aparecen modelos poco buscados, que suelen ser más complicados de vender. Aun así, cuando se compran a buen precio y se trabaja bien su puesta en valor, pueden convertirse en buenas oportunidades

Uno de los ejemplos es un Kia Opirus que llegó como parte de pago y había pertenecido a una embajada. Conseguir repuestos fue parte del desafío, pero el auto quedó restaurado y todavía sigue entre los más consultados

También hubo una Volkswagen Amarok 2023 con un fuerte choque frontal. Aunque el daño visual era importante, la mecánica casi no se había afectado. La pickup se vendió incluso antes de salir al salón de exposición

La lista se completa con un Seat Ibiza adquirido por su bajo precio, un Hyundai i30 que exigió un trabajo integral, un Rover SLI recibido en una operación y un Subaru Legacy que Burgos restauró en Mar del Plata y que más tarde terminó en manos de uno de sus empleados

Para Burgos, esos autos no son el objetivo principal, pero sí pueden dejar margen cuando aparecen en el momento justo y se los sabe recuperar y vender bien