Una migrante rusa que llegó a Estados Unidos para estudiar a los 16 años cambió Phoenix, Arizona, por Belgrado, Serbia, y encontró un costo de vida mucho más bajo. En su nueva ciudad, pasó de pagar US$2000 mensuales de alquiler a US$650 por un departamento de calidad similar
Una cuenta que ya no cerraba en Phoenix
Daria Ershova trabajaba en dos puestos vinculados al marketing y ganaba US$42.000 anuales. Uno de sus empleos era como coordinadora de marketing a tiempo parcial en la Asociación Italiana de Arizona, mientras que el otro estaba ligado a International Business Seminar
Aunque el salario parecía suficiente en principio, explicó que gran parte de su ingreso se iba en gastos fijos como el alquiler, el seguro del auto, el teléfono y las cuentas habituales. Eso le dejaba poco margen para ahorrar o gastar en otras cosas
El salto a Serbia
En abril de 2025 decidió dejar Arizona y mudarse a Belgrado. Eligió el destino a partir de lo que pudo encontrar en línea y la atrajo, sobre todo, por un proceso de visa para emprendedores considerado simple y una estructura fiscal favorable para freelancers
Después de instalarse, creó su propia consultoría independiente, Soma Creative, y sus ingresos subieron a US$54.000 anuales al trabajar con clientes del exterior. Según dijo, hoy está mucho menos preocupada por el dinero
Menores gastos, otra rutina
El cambio se reflejó en casi todos sus gastos. Además del alquiler, dejó de pagar US$200 por el seguro del auto, ya que utiliza transporte público gratuito. También redujo su seguro médico privado a US$7 por mes y bajó su factura de telefonía de US$85 a US$35 mensuales
Más allá de la cuenta económica, destacó la presencia de cafeterías y espacios para caminar, algo que valoró mucho en su nueva rutina. También dijo que prefiere la lluvia, el frío y la nieve de Belgrado frente al calor extremo de Arizona
Sin embargo, admitió que extraña los atardeceres del desierto y la comida mexicana
Adaptarse también cuesta
No todo fue sencillo. La barrera del idioma fue el primer gran obstáculo. Aunque en algunos cafés se habla inglés, señaló que el serbio resulta indispensable para trámites en bancos y comisarías
También se topó con una dinámica más presencial que la que conocía en Estados Unidos, donde muchos procesos están digitalizados. En Serbia, en cambio, gran parte de las gestiones debe hacerse en persona. A eso se suman cierres de tiendas y oficinas por festividades locales que no coinciden con el calendario estadounidense
Consejos para empezar de cero
Al mirar hacia atrás, Ershova dijo que uno de sus mayores arrepentimientos fue no haber pedido ayuda profesional desde el comienzo. Por eso recomendó buscar asistentes de reubicación que conozcan el sistema local y puedan guiar a quien llega a un país nuevo
También advirtió que mudarse al exterior suele idealizarse y que la soledad puede pesar. Su consejo principal fue simple: salir al menos una vez por semana, incluso sin hablar el idioma y aunque solo sea para sentarse en un café