ROMA. La evolución política de Giorgia Meloni también quedó reflejada en su vestuario. Cuando llegó al poder en octubre de 2022, lo hizo con un traje oscuro y botas negras pesadas, una imagen asociada a sus orígenes en la periferia de la derecha italiana
Hoy, cuando está cerca de convertirse en la jefa de gobierno italiana con más tiempo en el cargo en la posguerra, suele aparecer con trajes pastel, pantalones amplios y zapatos de taco alto casi invisibles. El efecto, según especialistas en moda y política, es más suave, pero sigue transmitiendo autoridad
Una imagen más moderada
La mutación estética acompaña un cambio de fondo. Meloni llegó al poder como líder de un partido con raíces posfascistas y se esperaba que adoptara posiciones más agresivas frente a Europa y en política exterior. Sin embargo, en la práctica mostró un más pragmático, con dureza interna en temas migratorios y una postura más estable hacia la Unión Europea y el apoyo a Ucrania
En paralelo, su ropa se volvió más sobria. Abandonó en gran medida el negro total, redujo los contrastes y empezó a usar colores neutros o claros. También aclaró su cabello. Para analistas de imagen, se trata de una estrategia coherente con una dirigente que busca parecer seria, accesible y menos confrontativa
Del activismo al poder
La distancia con su pasado es visible. En 1996, cuando tenía 19 años, apareció vestida casi por completo de negro mientras organizaba a jóvenes de extrema derecha. En aquella época defendió a Benito Mussolini, una declaración que quedó como una sombra sobre su trayectoria pública
Con el paso de los años, fue suavizando su presentación. En 2008, ya como ministra de Juventud en el gobierno de Silvio Berlusconi, empezó a usar con más frecuencia trajes oscuros y camisas blancas. Para la campaña que la llevó al triunfo en 2022, su discurso también ayudó a ampliar su base: se definió como “mujer, madre y cristiana”, una fórmula que conectó con votantes conservadores moderados
Moda, poder y mensaje
En Italia, donde el negro tiene fuertes connotaciones de elegancia pero también recuerdos políticos incómodos, la elección de vestuario importa más que en otros contextos. Meloni lo sabe y evita estampados llamativos, prefiere pantalones anchos y deja sus tacones ocultos bajo cortes más largos
Su transformación más visible se confirmó en la cumbre del G7 en Puglia, cuando recibió a los líderes mundiales con un traje rosa pastel y pantalón palazzo. Más tarde, en Evian-les-Bains, apareció con un traje beige y corbata a juego. Allí, ante un comentario sobre su corbata, respondió: “Entonces puedes considerarme una luchadora”