Durante décadas, los Code Talkers navajos y sus descendientes imaginaron un museo amplio en territorio de la Nación Navajo para explicar al público el sistema de códigos que desarrollaron con su idioma y que ayudó a la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. También hubo pedidos de un centro para veteranos y de un espacio para investigación y resguardo de archivos
Ese proyecto finalmente avanza, pero no en el lugar previsto. Las autoridades de Nuevo México y Navajo Preparatory School planean construir una versión reducida en el campus de la escuela, en Farmington, a unos dos horas al noreste de Tse Bonito y fuera del límite de la Nación Navajo
Para algunos descendientes, el cambio es inaceptable. “Fue una intromisión y un exceso”, dijo Zonnie Gorman, hija de Carl N. Gorman, uno de los 29 Code Talkers originales, e historiadora reconocida del tema. También cuestionó que no hayan sido consultados antes de definir el rumbo del proyecto
Dudas por el lugar y por el alcance
Laura Tohe, hija del Code Talker Benson Tohe, también rechazó la decisión. Señaló que Farmington carga con una historia de injusticias para comunidades navajas e indígenas y sostuvo que instalar allí un espacio que atraerá visitantes deja sin resolver ese pasado
Tohe, profesora emérita de la Universidad Estatal de Arizona y autora de Code Talker Stories, dijo además que se enteró del plan a través de contactos hechos por estudios de arquitectura
Gorman explicó que espera un museo que ayude a entender la complejidad del trabajo de los Code Talkers, miembros del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, y no una versión simplificada de su historia. A su juicio, la narrativa popular sigue apoyándose en estereotipos sobre los pueblos originarios y en una idea errónea de que el código nació solo por la falta de palabras para designar armas o vehículos
Presupuesto bajo la lupa
Entre 2019 y 2025, Nuevo México asignó cerca de 10 millones de dólares para el museo, en su mayoría mediante partidas de capital impulsadas por la gobernadora Michelle Lujan Grisham. Hasta abril de 2026 se habían gastado unos 279.000 dólares
Del dinero restante, unos 7,2 millones deben utilizarse antes de julio de 2027, 1,5 millones están disponibles hasta junio de 2028 y alrededor de 1 millón hasta junio de 2029. Este año, además, Lujan Grisham sumó otros 10 millones y eliminó, con un veto parcial, el texto que obligaba a construirlo en el condado de McKinley, donde está Tse Bonito
El Departamento de Asuntos Indígenas indicó que los 20 millones cubrirán la construcción y el diseño de las exhibiciones
Consultas tardías y control del proyecto
La discusión se aceleró este año cuando el estado lanzó una convocatoria para estudios de arquitectura o ingeniería. En la versión inicial se exigía identificar a un especialista en Code Talkers para asesorar el proyecto, una referencia que llevó a Gorman a enterarse del nuevo plan. Esa exigencia luego fue retirada
Senadores y representantes también pusieron la mira en la gobernanza del museo. En una reunión de la Comisión de Asuntos Indígenas, legisladores interrogaron a funcionarios estatales y a la dirección de Navajo Prep sobre la consulta a descendientes, la administración de fondos y la futura propiedad del edificio
La senadora Angel Charley advirtió que el estado debe rendir cuentas sobre adónde va el dinero y quién cobra por el trabajo. Patricia Roybal Caballero fue más lejos y sostuvo que la Nación Navajo debería ser la propietaria del museo, no el estado de Nuevo México
Una salida intermedia
Gorman y Tohe se reunieron en junio con autoridades estatales y directivos de Navajo Prep para exponer sus objeciones. Luego propusieron una alternativa: que el edificio no se presentara como museo, sino como sede de un programa de lengua diné bizaad y de una exhibición especial sobre los Code Talkers
Hasta ahora no recibieron respuesta formal, pero parte de esa idea parece haber sido incorporada. Shawna Becenti, directora de la escuela, informó que el espacio incluirá un instituto de diné bizaad, un programa de liderazgo estudiantil y un área abierta al público
Becenti aseguró también que los descendientes serán consultados, sobre todo en el diseño de las exhibiciones. El estado actuará como agente fiscal durante la construcción y luego transferirá el proyecto a Navajo Prep, que tomará la titularidad una vez finalizado. Durante los primeros años, además, Nuevo México cubrirá los costos operativos, estimados en 600.000 dólares anuales
Para los descendientes, sin embargo, la discusión de fondo sigue abierta: quién decide, dónde debe estar el museo y a quién pertenece finalmente este legado