"Digger", la comedia oscura protagonizada por Tom Cruise y dirigida por Alejandro González Iñárritu, sufrió una fuerte caída en la taquilla durante su segundo fin de semana y podría generar pérdidas cercanas a los 245 millones de dólares para Warner Bros
La película presenta a Cruise como un magnate petrolero y combina sátira medioambiental con una mirada crítica sobre los sectores más ricos de la sociedad estadounidense. Sin embargo, no logró convencer ni a la crítica ni al público
Después de dos semanas en cartelera, la producción recaudó 14,4 millones de dólares en América del Norte y alcanzó 35,3 millones en todo el mundo. El presupuesto de producción se ubicó entre 160 y 180 millones de dólares, sin contar los gastos de promoción
Una apuesta de alto presupuesto
La película fue aprobada durante la gestión de Pam Abdy y Michael De Luca al frente de Warner Bros., un período marcado por el respaldo a proyectos originales y propuestas de cineastas reconocidos
El desempeño de "Digger" coincide con la absorción de Warner Bros. Discovery por parte de Paramount Skydance. La operación, completada la semana pasada, dio lugar a un nuevo conglomerado de televisión, noticias y cine bajo el control del empresario David Ellison
Una película alejada del cine comercial
Analistas de la industria consideran que "Digger" fue concebida como una obra de autor y no como un producto destinado a una audiencia masiva. Su enfoque artístico y su crítica a la cultura de los ultra ricos podían limitar su alcance, especialmente entre el público estadounidense
La participación de Cruise elevó las expectativas. El actor, cuya presencia en "Top Gun: Maverick" ayudó a impulsar la recuperación de la taquilla después de la pandemia, promocionó intensamente el proyecto y expresó su entusiasmo por trabajar con Iñárritu
La visibilidad de la estrella, sin embargo, también hizo más notorio el resultado comercial. El papel y el tono de la película se alejan de las producciones de acción más recientes de Cruise, como la saga "Misión Imposible"
Según los especialistas, el resultado refleja la tensión entre las ambiciones artísticas de Iñárritu y la manera en que el estudio presentó la película: como un estreno para el público general, pese a que su propuesta se acerca más al cine de autor