Como buena parte del arte contemporáneo, el land art es heredero de las vanguardias de los años 60; a fines de esa década, algunos artistas (entre los más conocidos, Christo y Jeanne-Claude) tomaron la materia misma del mundo (edificios y puentes incluidos) para realizar intervenciones a gran escala. El francés Guillaume Legros, conocido como Saype, se inscribe en esa tradición, a la que puso un sello tan personal: sus obras privilegian los espacios naturales, sobre los que trabaja con una pintura biodegradable que no afecta el entorno

“Impactar las mentalidades, sin impactar la naturaleza”: el principio, que puede leerse en la página web del artista, está en la base de su última obra, realizada en la región suiza de Villars-sur-Ollon. La vemos aquí: un despliegue de tonos pasteles que abarca unos 6300 metros cuadrados y se une, armónico, a la belleza que lo rodea