Los profesores de la Universidad Cornell aprobaron una moción simbólica de censura contra la dirección por su gestión de los casos de agresión sexual
La votación se produjo después de que una exestudiante denunciara que en 2024, cuando tenía 20 años, fue drogada con ketamina y agredida sexualmente por siete integrantes de una fraternidad masculina
La denuncia generó críticas contra la universidad y los fiscales, que inicialmente no habían iniciado un proceso. La causa fue reabierta recientemente bajo la conducción de la fiscal general de Nueva York, Letitia James
Un voto sin capacidad de destitución
El profesorado no tiene facultades para remover a los administradores. Sin embargo, la resolución representa un revés político para el presidente de Cornell, Michael Kotlikoff
El texto cuestiona la capacidad de la administración central para responder de manera eficaz a la crisis persistente de las agresiones sexuales dentro de la universidad
Tras una semana de votación electrónica, la moción obtuvo 75 votos a favor, 50 en contra y cinco abstenciones
La estudiante también reprochó a Kotlikoff su falta de apoyo en una carta dirigida a representantes del cuerpo docente. Las sanciones aplicadas a los presuntos agresores, que van de la suspensión a la expulsión, fueron consideradas insuficientes por algunos observadores
Investigación independiente
Una revisión externa analiza la gestión institucional del caso. El trabajo fue encargado a Sally Yates, exfiscal general adjunta de Estados Unidos
La dimensión del problema también aparece reflejada en un estudio de 2020 realizado en 33 universidades estadounidenses: una cuarta parte de las estudiantes de grado declaró haber sufrido contacto sexual forzado o sin posibilidad de consentimiento