El Atlántico suma un nuevo sistema tropical en movimiento, pero Dolly enfrenta desde su formación condiciones poco favorables para fortalecerse. Mientras avanza con rapidez hacia el oeste, el aire seco, la cizalladura del viento y el polvo del Sahara complican su organización

Un sistema que pierde estructura

Este viernes, Dolly era la cuarta tormenta con nombre de la temporada de huracanes del Atlántico de 2026. Tenía vientos sostenidos de 40 millas por hora, unos 65 km/h, y se desplazaba hacia el oeste a 24 millas por hora, cerca de 39 km/h

Durante la madrugada, su centro se ubicaba alrededor de los 14,5 grados de latitud norte y 44,8 grados de longitud oeste, a unos 1145 millas, equivalentes a 1840 kilómetros, al este de las Antillas Menores

El entorno le juega en contra

Las condiciones atmosféricas alrededor del ciclón no favorecen una intensificación significativa. La tormenta muestra una zona pequeña de convección profunda cerca del centro y hacia el noreste, mientras aire seco entra por la mitad sur de la circulación

A eso se suma un aumento previsto de la cizalladura vertical del viento desde el sur y una velocidad de traslación elevada, dos factores que dificultan que el sistema gane organización

Los pronósticos indican que Dolly perdería fuerza de manera gradual, hasta convertirse en una vaguada de baja presión antes de alcanzar las Antillas Menores. El escenario más probable, además, es su disipación posterior

Humedad y lluvias para el Caribe

Aunque el sistema no llegaría a Puerto Rico como una tormenta tropical bien definida, sus remanentes sí podrían dejar efectos indirectos

La humedad asociada con Dolly comenzaría a afectar a las Antillas Menores entre la noche del sábado y el domingo. Luego, las lluvias avanzarían hacia las Islas Vírgenes, Puerto Rico y La Española entre el final del fin de semana y el lunes

Las precipitaciones intensas podrían provocar inundaciones repentinas, sobre todo en zonas de mayor elevación de las Antillas Menores