Deisy Dorelly y la activista Jerome Sanabria difundieron conversaciones privadas en las que, según su denuncia, el comediante Camilo Díaz, conocido como Culotauro, habría insistido en contactarla por Instagram, pese a sus pedidos para que dejara de escribirle

La denuncia por presunto acoso

En los mensajes divulgados, Dorelly afirmó que percibió hostigamiento y revictimización. También sostuvo que una oferta del comediante para comprarle camisetas fue una burla hacia su situación personal, pues ella vende esa ropa para sostenerse económicamente

Entre los fragmentos publicados aparece la frase: “Solo hago valer mi palabra, no se metió con un frío de espíritu, aquí estamos listos a todo”, que Dorelly interpretó como una amenaza

El origen de la controversia

El caso se produjo después de la polémica generada por comentarios satíricos sobre el reclutamiento de menores por parte de las extintas Farc, expuestos en un espacio digital en el que participaron la humorista María Camila Fonseca, Macafolla, y la representante Laura Daniela Beltrán Fonseca, Lalis

Las expresiones provocaron rechazo de organizaciones de víctimas y de algunos sectores políticos, mientras que otros usuarios defendieron que se trataba de sátira y que el contenido había sido sacado de contexto

Piden protección e investigación

Tras la difusión de los mensajes, Dorelly pidió a la Fiscalía, a los organismos de control y a la Jurisdicción Especial para la Paz que adopten medidas para proteger su vida e investigar lo ocurrido

“Exijo que el señor Culotauro sea investigado por las autoridades competentes y que se determine si su conducta ha contribuido al acoso y la revictimización que hoy estoy denunciando”, manifestó

Dorelly, reconocida como víctima de reclutamiento forzado, abuso y tortura desde los 10 años, también señaló que el hostigamiento podría estar relacionado con críticas que ella ha hecho contra figuras públicas que, según su testimonio, se han burlado de las víctimas

Hasta ahora, Culotauro no ha emitido un pronunciamiento público sobre la divulgación de los chats. El caso sigue generando reacciones en redes y reabrió el debate sobre el trato a las víctimas del conflicto armado