Un gran centro logístico a las afueras de Moscú seguía ardiendo al día siguiente de un ataque con drones ucranianos. Desde el lugar se elevaba una columna de humo negro sobre uno de los mayores almacenes minoristas de Rusia

A cientos de kilómetros de distancia, un pequeño grupo de soldados ucranianos ya se alistaba para otro lanzamiento. En un campo de girasoles del sur de Ucrania, reunieron una veintena de drones pequeños, con forma de avión y cargados de explosivos, y los enviaron rumbo a Rusia

La guerra se mueve hacia el interior de Rusia

Se trata de la última fase de la estrategia de Kiev: drones de largo alcance diseñados para llevar la guerra mucho más allá del frente y alcanzar objetivos militares, industriales y logísticos

Este año, Ucrania ha intensificado sus ataques contra Rusia con misiles de largo alcance y oleadas de drones. También ha golpeado con más frecuencia grandes depósitos de Wildberries, destruyendo mercadería valuada en miles de millones de dólares

Esos ataques han trasladado el impacto de la guerra a la población rusa, casi cuatro años y medio después del inicio de la invasión a gran escala. Además, han obligado a Moscú a dispersar sus defensas aéreas en un área más amplia, han alterado la operación de aeropuertos, provocado faltantes de combustible y debilitado la moral interna

Presión para forzar una negociación

El comandante del regimiento ucraniano 413, Yevhen Karas, dijo que su unidad también participó horas antes en el golpe contra el almacén de Wildberries, a unos 45 kilómetros al sur de Moscú, en uno de los ataques más grandes de Ucrania sobre Rusia hasta la fecha

Karas sostiene que Ucrania necesita castigar al Kremlin si quiere alcanzar una paz estable y duradera. Según su visión, cuanto mayores sean los daños, antes llegará Moscú a la mesa de negociación

Las autoridades ucranianas buscan que la sociedad rusa sienta las consecuencias de la guerra y aumente la presión sobre Vladimir Putin para aceptar un arreglo. Hasta ahora, el presidente ruso no ha mostrado señales de querer poner fin al conflicto

De la filosofía al frente

Karas tenía una vida muy distinta antes de la invasión rusa del 24 de febrero de 2022. Tiene 38 años, estudió filosofía y, aquel día, él y su hermano Volodymyr se ofrecieron como voluntarios para ir al frente. Su hermano murió defendiendo la región de Kyiv

En los meses siguientes, Karas ascendió hasta convertirse en oficial de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Ucrania. En 2024 fue designado comandante del recién creado regimiento 413 Raid de Sistemas No Tripulados, que comenzó como una unidad de reconocimiento y otras tareas en el campo de batalla

Con el avance de la tecnología y el aumento del alcance de vuelo, su unidad pasó a operar drones FP-1 de producción ucraniana en misiones de largo alcance contra objetivos dentro de Rusia

Una rutina de lanzamiento

Entre sus integrantes hay un ex cantante de ópera, un programador informático, un rapero y un chelista. Su trabajo cotidiano se resume en una secuencia breve y repetida: preparar el dron, revisar los sistemas, colocarlo en posición y lanzarlo. Después, esperar el resultado y volver a empezar

Mientras los aparatos se elevaban desde el campo de girasoles, los soldados recogieron el equipo y se marcharon, dejando apenas rastros de su paso. Ya estaban rumbo al próximo punto de lanzamiento

Karas considera que, en esta etapa de la guerra, Moscú debería temerle al cielo. Su mensaje es claro: así como los habitantes de Kyiv han pasado años refugiándose de misiles y drones rusos, los residentes de la capital rusa también deberían pasar las noches bajo tierra