La liberación del ciudadano venezolano Jesús Acosta Lizardo, tras golpear y amenazar de muerte a la dueña de la pastelería Rü Pâtisserie en la localidad de Usaquén, generó rechazo entre vecinos y autoridades de Bogotá. María Quevedo, quien sufrió lesiones que la incapacitaron durante 20 días, denunció que la agresión fue precedida por comportamientos de acoso y hostilidad en el lugar de trabajo

El ataque ocurrió cuando el establecimiento ya había cerrado sus puertas, hacia las 10:30 p. m

del jueves 23 de julio de 2026. La grabación de seguridad, que circuló de inmediato en redes sociales, muestra cómo la empresaria fue golpeada y arrastrada por distintas áreas del local

El video provocó reacciones de solidaridad, incluyendo la del alcalde Carlos Fernando Galán, quien lamentó la decisión de la Policía de dejar en libertad al agresor. La agresión contra la empresaria se desencadenó tras una discusión sobre los límites ante conductas de acoso verbal y físico que, según la víctima, venía soportando desde días atrás

En conversación con Mañanas Blu, Quevedo detalló que contrató a Acosta Lizardo como “jalador”, encargado de atraer clientes desde la calle. El vínculo laboral apenas había durado una semana

“Él llevaba ya varios días y de manera recurrente haciéndome comentarios como, usted está muy bonita, o justificando que el lugar era pequeño para tocarme y para rozarme con su cuerpo... En ese momento yo soy muy clara y le digo, no me toque, no se me acerque, a mí no me gusta que me toque, usted no tiene por qué tocarme, por favor respete mi espacio”, relató Quevedo

La empresaria afirmó a la emisora que la reacción del trabajador fue negar el contacto físico, aunque la incomodidad se mantuvo hasta el día de la golpiza. La dueña del local aclaró que la deuda salarial pendiente correspondía a siete días de trabajo, por un monto de $661.000 pesos, suma que ya fue cancelada

Además, dijo que durante ese corto periodo accedió a adelantar dinero al trabajador, a petición suya. Contratación, antecedentes y declaraciones cruzadas En cuánto al proceso de selección, Quevedo explicó que la contratación del trabajador se realizó mediante una convocatoria en Facebook

El hombre de 45 años presentó documentos que acreditaban nacionalidad colombiana, pese a ser venezolano, y permaneció en el cargo durante apenas siete días. La empresaria negó que la agresión estuviera motivada por diferencias salariales, insistiendo en que el detonante fue la fijación de límites ante el acoso

“Más que un tema del dinero, yo creo que al señor se le cruzó un cable por este freno que yo le puse en ese momento”, afirmó a Blu Radio. Tras su liberación, Acosta Lizardo utilizó redes sociales para justificarse, alegando “estrés, agotamiento físico, enfermedad y supuestos malos tratos laborales”

Frente a estos señalamientos, Quevedo replicó que jamás impidió el acceso a alimentos ni baños y que ese día, en particular, ella no estuvo presente la mayor parte del tiempo en el local. Sobre la rotación de personal en Rü Pâtisserie, la comerciante aclaró que los movimientos previos se debieron a temas de rendimiento y a un hurto ocurrido días antes, descartando cualquier antecedente de maltrato laboral

La secuencia del ataque y la intervención de terceros El incidente se produjo al cierre de la jornada, cuando, tras una discusión en la entrada, Acosta Lizardo la agredió físicamente y la arrastró hasta la cocina de la pastelería. Allí, según la víctima, continuó la golpiza y las amenazas: “Él no solamente me golpeó, sí, como se evidencia en los videos, él me golpea en la puerta del establecimiento

Y después me lleva a la parte de atrás, me esconde donde nadie puede ver, donde nadie puede escuchar lo que está pasando, y me golpea... Él gritaba en ese momento, te voy a matar, maldita, te voy a matar, perra, te voy a matar, puta”

Para pedir ayuda, Quevedo generó un estrépito al patear una estantería con cristalería. “Eso hizo que llegara el arrendador del local, su esposa y empleados de un restaurante cercano”, narró

Las personas presentes lograron detener la agresión y encerraron al atacante en el establecimiento hasta la llegada de la Policía Metropolitana. Las imágenes del ataque, sumadas al testimonio de la comerciante, explican el motivo por el cual la noticia se viralizó y generó indignación

La empresaria recibió atención médica y una incapacidad de 20 días, mientras el agresor fue dejado en libertad tras la llegada de la Policía, bajo la figura de lesiones personales simples. Tras la liberación inicial del señalado agresor, la reacción social y el pronunciamiento de autoridades forzaron a la Fiscalía a reconsiderar el enfoque penal del expediente

El ente investigador evalúa endurecer las medidas judiciales, con el objetivo de solicitar la reclusión inmediata del investigado si se reúnen elementos suficientes. El ataque fue particularmente violento

Un testigo que prefirió no revelar su identidad describió la escena para CityTV: “La vimos a ella inflamada, el ojo morado, la nariz como con una fractura, la nariz inflamada”, señaló. El mismo testigo relató que la empresaria solo pudo evitar lesiones peores porque “ella todo el tiempo se cubrió la cara”

El testimonio recogido por el canal local aporta detalles sobre el desarrollo de la agresión. Según la fuente, el presunto agresor no solo golpeó a la víctima, sino que la amenazó de muerte en varias ocasiones

“Te voy a matar, maldita”, gritó, según consta en las grabaciones de seguridad revisadas por quienes presenciaron el hecho