Durante años, la noción de vivir el presente se volvió una de las más influyentes dentro del desarrollo personal y la espiritualidad contemporánea. En ese terreno, Eckhart Tolle ganó proyección con una propuesta que coloca al ahora en el centro de la vida
En El Poder del Ahora, el escritor plantea que el único momento real es el presente. Según su mirada, la mente suele oscilar entre recuerdos, proyecciones y preocupaciones, una dinámica que alimenta el sufrimiento y aleja a las personas de una experiencia plena
El presente como único punto de partida
Tolle sostiene que tomar conciencia de que solo existe el instante actual puede cambiar la forma en que se viven el dolor, la ansiedad y los conflictos diarios. Para él, buena parte del malestar psicológico aparece cuando la identidad queda atada al tiempo, ya sea por la nostalgia, el arrepentimiento o la anticipación constante de lo que aún no sucedió
Su recomendación es usar el tiempo solo para asuntos prácticos y no permitir que domine la vida interior. En esa línea, propone instalarse en el ahora y dejar que pasado y futuro cumplan una función instrumental, limitada a lo necesario
La resistencia que multiplica el sufrimiento
Otro eje central de su planteo es la resistencia frente a la realidad. Tolle afirma que cuando una persona rechaza lo que ya está ocurriendo, agrega una capa extra de conflicto y aumenta el sufrimiento
Por eso, invita a decir sí al momento presente. No lo presenta como resignación, sino como una aceptación consciente de lo que existe. Desde esa perspectiva, oponerse a lo real equivale a entrar en tensión con la vida misma, que siempre transcurre en el ahora
Aceptar no es aprobar
El autor también aclara que aceptar el presente no significa que todo sea agradable. Reconoce que hay momentos que pueden resultar inaceptables, desagradables o incluso dolorosos
La diferencia, explica, está entre el dolor que produce una situación y el sufrimiento adicional que aparece cuando la mente se resiste a ella. Aceptar el instante no implica aprobarlo ni renunciar a cambiarlo, sino dejar de gastar energía en pelear con algo que ya está ahí
Para Tolle, solo desde esa aceptación puede surgir una respuesta más lúcida, menos impulsiva y menos dominada por el miedo, la frustración o la angustia