El Departamento de Estado de Estados Unidos amplió la revisión de redes sociales para personas que soliciten distintos tipos de visa. El objetivo es detectar, a partir de sus publicaciones y actividad digital, posibles riesgos para la seguridad nacional o pública
Perfiles abiertos para el control consular
Con este cambio, los solicitantes deben ajustar la privacidad de sus cuentas personales para que queden visibles al momento de la evaluación. La autoridad consular revisa esa información para decidir si el postulante reúne las condiciones necesarias para ingresar al país
La lógica oficial es que una visa no constituye un derecho automático, sino una decisión discrecional vinculada a la seguridad nacional. Bajo ese criterio, se busca verificar que cada solicitante demuestre una intención creíble de cumplir con las reglas de su admisión
Nuevas categorías bajo la lupa
La medida ahora alcanza a periodistas extranjeros, además de profesionales y empresarios de México y Canadá que ingresan bajo el marco comercial de América del Norte. También quedan incluidos sus dependientes directos
Ese grupo se suma a otras categorías que ya estaban obligadas a declarar sus redes sociales, entre ellas trabajadores temporales, visitantes de intercambio y trabajadores religiosos. La exigencia también se aplica a testigos de causas judiciales, informantes gubernamentales y víctimas de delitos
Un antecedente reciente para estudiantes
La ampliación tiene un antecedente en una disposición adoptada en junio, cuando se endureció la revisión para solicitantes de visas de estudiante. En ese caso, quienes tenían perfiles privados debieron hacerlos públicos para permitir la inspección oficial
Desde entonces, las autoridades han profundizado el uso de la información digital como parte del análisis migratorio, con el argumento de detectar inconsistencias en las solicitudes o señales de amenaza antes de autorizar el ingreso