Un plan federal para frenar la crisis
La administración de Donald Trump presentó una propuesta para ordenar el uso del río Colorado y evitar un deterioro mayor del sistema del que dependen más de 40 millones de personas en siete estados, varias naciones tribales y México. El esquema fija recortes compartidos de hasta 3 millones de acres-pie por año hasta 2036, con revisiones cada dos años según la situación hídrica
Para el corto plazo, la Casa Blanca aceptó una oferta de Arizona, California y Nevada para aplicar reducciones cercanas a la mitad del máximo previsto: 3,2 millones de acres-pie entre ahora y fines de 2028. En cambio, Colorado, Wyoming, Utah y Nuevo México no tendrán recortes obligatorios de entrada, aunque podrán sumarse con medidas voluntarias, sobre todo en el sector agrícola
Reservorios bajo presión
La decisión llega en un contexto de sequía prolongada, temperaturas más altas y un caudal que desde 2020 ha sido, en promedio, 32% menor que el del siglo pasado. Estudios federales apuntan a que casi la mitad de esa caída responde al aumento del calor, con una pérdida adicional estimada de 9% en el flujo medio por cada 1 °C de calentamiento regional
La situación se refleja en Lake Mead y Lake Powell, los dos grandes embalses del sistema, que están en niveles históricamente bajos. Lake Mead se encuentra al 27% de su capacidad y Lake Powell al 23%; si este último baja otros 9,75 metros, ya no podrá alimentar las tomas para generar electricidad
Impacto desigual entre estados y sectores
La propuesta reparte los recortes hasta 2036 en dos etapas: primero sobre la base de un plan ya trabajado por los tres estados de la Cuenca Baja y luego según los derechos prioritarios de agua. Con ese esquema, California reduciría en torno al 12% su uso del río hasta 2028, Arizona cerca del 31% y Nevada el 28%
Además, se anunciaron USD 350 millones para los estados de la Cuenca Baja y USD 100 millones para los de la Cuenca Alta, destinados a pagar a ciudades para que conserven agua en Lake Mead y a productores rurales para dejar tierras sin cultivar
Las reacciones fueron críticas en Arizona, donde se advirtió que el ajuste golpearía con fuerza a usuarios y a la economía estatal. California, en cambio, consideró que se trata de un avance, aunque no del cierre definitivo de la discusión
El mayor impacto se concentraría en el campo, que usa cerca de tres cuartas partes del agua del río. En las ciudades, el escenario más probable no es un corte del servicio, sino un aumento de tarifas. En el área de Phoenix, el abastecimiento seguiría llegando a los hogares, pero con un costo mayor