Estados Unidos y Canadá sostienen conversaciones de última hora para intentar evitar que entren en vigor los nuevos aranceles anunciados por Donald Trump, previstos para las 12.01 del miércoles. La medida alcanza a productos canadienses por 20.000 millones de dólares y amenaza con abrir un nuevo frente en una relación comercial históricamente estrecha
Una negociación en el límite
El primer ministro canadiense, Mark Carney, habló dos veces por teléfono con Trump en los últimos dos días, incluida una charla el martes por la tarde. Luego describió el proceso como “muy intenso y delicado” y pidió no discutir públicamente el contenido de las conversaciones
La presión es alta para ambas partes. Casi el 72% de las exportaciones canadienses del año pasado tuvo como destino Estados Unidos, mientras que cada día cruzan la frontera unos 330.000 personas y bienes por valor de 2.000 millones de dólares
La herramienta inédita que eligió Trump
Esta vez, Trump apeló a la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una norma aprobada durante la Gran Depresión. Esa disposición le permite aplicar gravámenes de hasta 50% a productos de países que, según Washington, discriminen a empresas estadounidenses, sin necesidad de una investigación previa ni un límite temporal definido
El presidente sostiene que Canadá perjudica las exportaciones de automóviles, alcohol y queso de Estados Unidos. También cuestiona la respuesta de Ottawa, junto con China, a los aranceles que Washington impuso el año pasado
Un pulso comercial con implicancias políticas
La disputa llega en un momento sensible, mientras Estados Unidos renegocia con Canadá y México el T-MEC. Para Washington, la amenaza arancelaria también funciona como una vía de presión para obtener concesiones de Ottawa
Entre los pedidos estadounidenses figuran mayores compras de equipamiento militar, incluidos cazas F-35, la participación canadiense en el sistema de defensa “Cúpula Dorada” y un acceso más amplio a minerales críticos. Canadá, en tanto, busca alivio para los aranceles aplicados al acero, el aluminio y la madera blanda
Carney enfrenta además una creciente presión interna. Una petición para expulsar al embajador estadounidense, Pete Hoekstra, ya reunió casi 218.000 firmas, en un contexto de rechazo creciente a las políticas de Trump y a sus comentarios sobre convertir a Canadá en otro estado estadounidense
Sin un entendimiento, Canadá podría responder con nuevas represalias y reavivar una guerra comercial que ambos gobiernos dicen querer evitar