El anuncio de un acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela dejó más dudas que certezas. Según lo informado, Washington pasaría a tener control mayoritario sobre una porción cercana a una quinta parte de las reservas probadas venezolanas, en una operación de contornos todavía poco claros
El presidente estadounidense aseguró que su país obtuvo el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas en Venezuela, una cifra que equivale a cerca del 20% del total estimado del país. Delcy Rodríguez sostuvo, en cambio, que el esquema regirá durante 25 años, abarcará 17 campos petroleros y sumará más de 100.000 millones de dólares en inversiones
Un negocio de gran escala y ejecución incierta
Trump dijo que el objetivo incluye reforzar las reservas estratégicas estadounidenses, hoy en su nivel más bajo en más de cuatro décadas. También afirmó que el efecto podría sentirse con rapidez, aunque admitió que el proceso podría extenderse hasta dos años
Especialistas en energía ponen en duda un salto inmediato de la producción. Aun así, el acuerdo abriría una vía inédita para la participación del gobierno estadounidense en una operación petrolera de este tipo, en un país que no cuenta con una petrolera pública propia
Críticas por soberanía y opacidad
En Venezuela, fuera del oficialismo, las reacciones fueron en general negativas. Rafael Ramírez, exministro y exresponsable de Pdvsa, calificó la iniciativa como un acto de neocolonialismo y cuestionó su constitucionalidad
Rodríguez, por su parte, insistió en que Venezuela mantiene la propiedad y la soberanía sobre sus recursos. Sin embargo, persisten dudas sobre la estructura societaria del negocio, el eventual reparto de la producción y el rol de una oficina de inversiones vinculada al Pentágono
El efecto en los surtidores, todavía lejano
Marco Rubio presentó el acuerdo como una victoria para bajar la factura de combustible en Estados Unidos, en un contexto de precios tensionados por la guerra en Oriente Medio. Pero los analistas prevén que cualquier alivio en las estaciones de servicio tardaría en llegar
Las grandes petroleras estadounidenses no reaccionaron públicamente al anuncio. Mientras tanto, distribuidores y refinadores fueron convocados a una reunión con Trump para discutir los precios. La resistencia empresarial sigue siendo un obstáculo, sobre todo por las fuertes inversiones que requeriría rehabilitar la infraestructura venezolana
La producción de Venezuela ronda los 1,2 millones de barriles diarios, con un aumento de 30% entre enero y julio, aunque sigue muy por debajo de los niveles alcanzados hace 25 años. Para algunos analistas, además, la incertidumbre política pesa: no está claro si este esquema seguirá vigente después de Trump, si será modificado o si quedará sin efecto