POSADAS. La muerte de un turista neerlandés de 26 años, tras el vuelco de una lancha durante una excursión en el lado brasileño de las Cataratas del Iguazú, generó conmoción entre autoridades y prestadores turísticos. El organismo ambiental brasileño dispuso frenar por tres días la circulación de embarcaciones en ese sector, mientras la Marina investiga las causas del siniestro
Un paseo bajo revisión
El accidente ocurrió en una operación de Macuco Safari, concesionaria del lado brasileño desde hace más de cuatro décadas. El hecho reactivó el debate sobre la seguridad de estas travesías, consideradas de turismo aventura, y sobre la transparencia de las concesiones que administran los paseos náuticos en la zona
Desde Iguazú Argentina SA, que opera el parque del lado argentino pero no interviene en la concesión de las lanchas, señalaron que pidieron acceder al contrato para conocer condiciones como el canon, los seguros y los protocolos aplicados. También remarcaron que el servicio funciona de manera independiente del resto de la explotación del parque
Más visitantes y más controles
Según datos oficiales brasileños, la excursión del lado vecino recibe unos 30.800 visitantes por mes y durante 2025 ya participaron cerca de 370.000 personas. Entre ellas hay muchos argentinos, impulsados por la oferta hotelera de Foz de Iguazú y por el tipo de cambio favorable para pernoctar del otro lado de la frontera
Las autoridades brasileñas remarcan que la empresa cuenta con la certificación internacional ISO 21101, orientada a la gestión de seguridad en turismo de aventura. Aun así, el episodio volvió a instalar preguntas sobre el nivel real de riesgo de estos paseos y sobre cómo se comunican sus límites y advertencias al público
Antecedentes y advertencias
La concesionaria del lado argentino, Jungle Explorer, sostiene en sus condiciones de servicio que no pueden embarcar menores de 12 años, mujeres embarazadas, adultos mayores ni personas con discapacidad. También exige chalecos salvavidas y capacidad para soportar impactos, movimientos bruscos y trepar con autonomía
En su material informativo, la empresa advierte que el caudal del río cambia según las lluvias y que esas variaciones pueden alterar la navegabilidad y la operación de los paseos. En los últimos días, el Iguazú mostró valores por encima de su nivel habitual, con registros de hasta 8.500 m³/s durante el cierre del circuito a Garganta del Diablo y cerca de 4.000 m³/s el día del accidente
Leo Lucas, titular del ente de promoción turística de Puerto Iguazú, sostuvo que el nivel del río no tuvo relación con el hecho y defendió los protocolos de seguridad. También recordó que el personal está capacitado y que las excursiones suelen realizarse con ocupación completa
El accidente actual reavivó además dos antecedentes fatales: en 1999, una colisión entre embarcaciones en el lado brasileño dejó siete muertos, y en 2011 una vuelta de campana frente al Salto San Martín provocó dos víctimas en el lado argentino. La Administración de Parques Nacionales difundió este martes un comunicado en el que reforzó la necesidad de informar medidas de prevención y cuidado