Un grupo de peces payaso, tiburones bambú de banda parda y fragmentos de coral hoy viven bajo cuidado especializado en el Aquarium of the Pacific, en Long Beach, después de haber sido incautados en operaciones contra el tráfico ilegal de fauna marina
En total, el acuario recibió casi 1.000 animales en dos procedimientos realizados este verano, cuando las autoridades interceptaron dos camiones tipo caja cargados con miles de ejemplares confiscados
Una recepción de urgencia y con alta mortalidad
La primera operación, en junio, permitió detener un vehículo que transportaba unos 2.000 animales, entre reptiles, peces e invertebrados destinados a la venta en el mercado negro. De ese cargamento, el acuario recibió alrededor de 500 animales marinos el 19 de junio
Ese día, con personal insuficiente, los trabajadores tuvieron que pasar la noche trasladando los ejemplares a áreas de cuarentena. Allí analizaron el agua de transporte para medir pH, oxígeno disuelto y amoníaco antes de comenzar una adaptación lenta a los nuevos tanques
Según el equipo del acuario, cerca de una cuarta parte de los animales murió al llegar o en los días posteriores. El proceso, explicaron, puede tomar horas y exige ajustar con precisión la química del agua para reducir el estrés
A fines de julio llegó otro grupo de unas 300 criaturas marinas, luego de una breve estadía en un centro federal de fauna en Torrance. La derivación se hizo a través de una red de rescate para animales confiscados, de la que el acuario es miembro fundador
Especies delicadas y un destino casi siempre en cautiverio
Entre los ejemplares rescatados había tiburones bambú de banda parda, clasificados como casi amenazados; peces cardinales de Banggai, considerados en peligro; y peces payaso ocellaris, una de las especies más comercializadas en la industria de mascotas
El coral representó una parte importante del ingreso y su identificación puede ser compleja, ya que existen miles de especies y algunas requieren microscopio para distinguirlas
Las autoridades del acuario dijeron que saben poco sobre el origen exacto de estos animales o su destino final, porque los operativos federales anti tráfico suelen manejarse con información limitada
Muchos de los peces permanecen en dos tanques de 2.500 galones, donde conviven más de 40 especies. El acuario ya logró ubicar a una parte importante de los animales en otras instituciones acreditadas y prevé trasladarlos en un plazo de dos semanas. El resto podría quedarse en sus propias exhibiciones
Los especialistas señalan que estos animales no pueden volver al mar porque podrían introducir enfermedades en ecosistemas donde no pertenecen y, además, muchos llegan debilitados o con cargas parasitarias elevadas
La institución calcula que desde su incorporación a esta red ha recibido más de 3.300 animales traficados. Con fondos obtenidos este año, amplió sus sistemas de alojamiento para enfrentar futuras confiscaciones
El tráfico de fauna marina sigue afectando a ecosistemas de todo el mundo y empuja a muchas especies hacia un riesgo mayor de extinción