El ARA Salta permanece amarrado en la Base Naval de Mar del Plata. Desde 2018 no navega ni vuelve a sumergirse, pero continúa siendo utilizado para la formación práctica de submarinistas y buzos tácticos

El buque, conocido afectuosamente como “el Saltita”, es el último de los once submarinos que tuvo la Argentina. Sus baterías están vencidas y, aunque podría realizar una inmersión estática, necesitaría una reparación integral para volver a operar en el mar

Un submarino construido por secciones

El Salta y su unidad gemela, el ARA San Luis, fueron encargados a Alemania en 1969. Sus partes llegaron preparadas para ser ensambladas en el antiguo astillero Tandanor, en la Dársena Norte. El Salta fue botado el 21 de noviembre de 1972

Pertenece al tipo 209, mide 56 metros de largo y tiene un casco de 5,5 metros de diámetro. Su sistema de propulsión combina cuatro motores diésel con un motor eléctrico alimentado por baterías

El capitán de fragata retirado Horacio Tobías integró su tripulación durante dos años como jefe de máquinas. También participó en la recuperación del submarino, que había quedado abandonado y parcialmente desarmado en un astillero de Buenos Aires

Vivir bajo la cubierta

A bordo no hay camarotes individuales. El interior es un único ambiente dividido por tabiques móviles. Las camas y la mesa del comedor se ubican sobre las tapas que cubren los compartimentos de los torpedos

El espacio también condiciona la alimentación. La cocina es pequeña y eléctrica, mientras que los víveres se distribuyen en distintos rincones. Las verduras se almacenan en una cámara ubicada en un pasillo y la carne congelada queda debajo de la cama del comandante

La falta de lugar alcanza incluso a los baños. El diseño original dejaba los inodoros prácticamente expuestos junto al puesto de mando. Para los submarinos argentinos se agregaron mamparas, aunque la privacidad siguió siendo limitada

La tripulación estaba integrada por unas 35 personas. Todos compartían el mismo espacio, sin importar el rango. Los turnos duraban cuatro horas y las luces blancas o rojas ayudaban a distinguir el día de la noche

Elegir una cama también era parte de la rutina. Las posiciones superiores podían ser incómodas por la condensación de las tuberías, que provocaba goteos durante la noche

El Salta y la historia submarina argentina

La tradición submarinista argentina comenzó en 1933, cuando llegaron desde Italia el Santa Fe, el Santiago del Estero y el primer Salta. Más tarde fueron reemplazados por unidades estadounidenses y luego por los submarinos Guppy, capaces de navegar bajo el agua y utilizar snorkel para recargar sus baterías

El Salta y el San Luis representaron un cambio de diseño. A diferencia de los submarinos de la Segunda Guerra Mundial, que tenían cubierta y armamento exterior, fueron concebidos para operar principalmente sumergidos

La base de submarinos se instaló en Mar del Plata por la facilidad para acceder rápidamente a mar abierto. Desde Buenos Aires, en cambio, las unidades debían recorrer durante horas el Canal Mitre navegando en superficie

Las campañas más extensas del Salta y del San Luis llegaron a 55 días. Ese tiempo incluía combustible, agua y alimentos suficientes para permanecer en el mar sin reabastecimiento, aunque la autonomía bajo el agua dependía del uso de las baterías

La guerra de Malvinas

En 1982, el Salta estaba sometido a pruebas acústicas en Puerto Madryn. Los ruidos detectados podían facilitar su localización, por lo que la unidad fue enviada a Puerto Belgrano para alistarse. Los problemas técnicos, el relevo de su comandante y la demora en resolver las fallas hicieron que finalmente no participara del conflicto

El ARA Santa Fe sí intervino en la Operación Rosario. El 2 de abril, trece buzos tácticos desembarcaron desde el submarino. Semanas después, durante una misión en las Georgias del Sur, la nave fue atacada por helicópteros británicos mientras navegaba en superficie y quedó fuera de combate

El ARA San Luis, en cambio, zarpó desde Mar del Plata pese a tener fuera de servicio su computadora de control de tiro. Su tripulación recurrió a cálculos manuales y permaneció 39 días patrullando bajo la flota británica. Lanzó torpedos que no alcanzaron a hundir buques, pero su presencia obligó al adversario a desplegar helicópteros, destructores, sonoboyas y cargas de profundidad

La recuperación del Saltita

Tras dos años de navegación, el Salta fue enviado a Buenos Aires para cambiar sus baterías y realizar una reparación profunda. Permaneció durante años en el antiguo astillero Domecq García, luego denominado Almirante Storni, en un estado que hacía difícil imaginar su regreso al agua

En 1989, Tobías se incorporó a los trabajos de recuperación. El armado demandó tres años y fue realizado exclusivamente por personal militar, debido al cierre del astillero. En julio de 1995, el submarino volvió a navegar y fue trasladado desde Buenos Aires hasta Mar del Plata

Al principio realizó recorridos breves y en superficie. Después de probar sus sistemas, llegó hasta Ushuaia y descendió a 200 metros. La nueva tripulación fue formada por quienes habían reconstruido la nave, ya que en la Escuela de Submarinos el modelo había dejado de estudiarse

Una escuela sin capacidad operativa

Hoy el Salta sirve para que los alumnos conozcan la vida a bordo y practiquen guardias y maniobras. También permite el entrenamiento de buzos tácticos. Sin embargo, al no poder navegar, perdió toda utilidad como plataforma de armamento

Los aspirantes a submarinistas deben viajar a Brasil o Perú para realizar prácticas operativas. La falta de unidades activas dificulta sostener una especialización que no puede ejercerse dentro del país

El Gobierno analiza la posibilidad de gestionar un crédito internacional de 3500 millones de dólares para adquirir tres submarinos y dos fragatas. Mientras tanto, Tobías trabaja junto con el capitán Fernando Azcueta, comandante del San Luis durante la guerra, para rescatar el casco de esa nave antes de que sea convertido en chatarra

El objetivo es trasladarlo a Buenos Aires, acondicionarlo y convertirlo en un museo dedicado a la guerra de Malvinas. Para concretar el proyecto todavía necesitan conseguir un espacio y los fondos necesarios