El verano, que durante años fue visto como la estación más favorable para el alpinismo en los Alpes franceses, perdió esa condición con la intensificación del calor extremo. En lo que va de 2026, el macizo ya suma 450 desprendimientos de roca, por encima de los 300 registrados en 2022
El deshielo que desestabiliza la montaña
El aumento de la temperatura afectó de forma directa a glaciares, suelos congelados y paredes rocosas, donde los valores de este verano superaron ampliamente los 30 y 35 grados en zonas sensibles de alta montaña
El análisis de archivos fotográficos históricos permite seguir esa evolución durante cerca de dos siglos. Al comparar imágenes antiguas con registros actuales, los especialistas detectan cicatrices en los paredones, huellas de rupturas en las que la roca perdió cohesión
Según ese trabajo, entre el 80% y el 85% de esas marcas se formaron en las últimas dos o tres décadas, un dato que refuerza la relación entre el calentamiento y la fragilidad del relieve alpino
También influye el permafrost, la capa de suelo o roca que permanece congelada durante largos períodos. Cuando ese hielo interno pierde consistencia, el terreno se vuelve menos estable y aumentan las fracturas. A eso se suma el retroceso de los glaciares, que reduce la presión que ayuda a sostener las laderas
Muertes recientes y alerta en el Mont Blanc
El fenómeno ya tuvo consecuencias fatales. En julio, dos turistas checos murieron por un desprendimiento en el Mont Blanc, y en agosto otro hombre perdió la vida en un episodio similar
Por ahora, las autoridades no planean cerrar el acceso a las zonas de altura ni imponer restricciones generales a los alpinistas. Sin embargo, insisten en la prudencia: revisar el estado de las rutas, seguir la evolución de las temperaturas y atender las advertencias de guías, refugios y servicios de vigilancia
Una temporada cada vez más incierta
El caso del Mont Blanc expone cómo el cambio climático está modificando prácticas tradicionales de la montaña europea. También obliga a revisar calendarios de ascenso, estrategias de seguridad y criterios para evaluar el riesgo
Si persisten las temperaturas extremas, los desprendimientos podrían mantenerse en niveles altos en los próximos meses, mientras el monitoreo del permafrost, los glaciares y las laderas se vuelve clave para medir la evolución de la amenaza