Una advertencia desde Bélgica
Adultos mayores murieron en departamentos sofocantes. Las llamadas de emergencia se acumularon. En hospitales, el personal trabajó al límite, a veces en salas sin aire acondicionado. Lo ocurrido en Bélgica durante un reciente fin de semana de verano no fue solo una crisis local: también dejó una advertencia para Europa
El continente que más rápido se calienta sigue sin estar preparado para convivir con olas de calor cada vez más duras. En solo una semana de fines de junio se registraron unas 16.000 muertes en exceso en Europa, con Bélgica, Francia y Alemania entre los países más afectados. Bélgica, un país más asociado al frío y la humedad que al calor extremo, terminó en el centro del problema
Hospitales y emergencias al límite
En Valonia, al sur del país, la mortalidad fue 77% mayor de lo esperado entre mediados de junio y principios de julio. Algunos hospitales quedaron desbordados, con camillas en los pasillos y pacientes atendidos bajo una presión constante
En el hospital MontLégia, en Lieja, la llegada de pacientes fue tan intensa que parte de la sala de emergencias debió reorganizarse para atender a quienes aún podían salvarse y dar privacidad a los casos sin retorno. Médicos del centro describieron situaciones de sobrecalentamiento que hasta ahora conocían más por los manuales que por la práctica diaria
La línea de emergencias también sufrió demoras severas. En algunos casos, según grupos médicos, hubo esperas de hasta 10 minutos para comunicarse con un operador. Durante el pico de la ola, el hospital Grand Hôpital de Charleroi llegó a recibir hasta 110 vehículos de emergencia por día, muy por encima de su promedio habitual
Los más vulnerables fueron los más golpeados
El impacto fue mucho mayor entre las personas mayores y de menores ingresos. En Valonia, alrededor del 85% de las más de 900 muertes en exceso registradas entre mediados de junio y el 1° de julio correspondieron a personas de 65 años o más
Vivir solo, en un edificio antiguo o en un departamento mal ventilado, se volvió especialmente peligroso. Muchos inmuebles fueron construidos para retener calor, no para expulsarlo. En una región donde la cultura doméstica sigue pensando primero en calefaccionar, el aire acondicionado no forma parte de la respuesta habitual
Profesionales de la salud también advirtieron que algunos pacientes no reciben advertencias claras sobre cómo ciertos medicamentos, como los usados para problemas de salud mental o presión arterial, pueden agravar los efectos del calor
Un país frío que ya no puede pensar como antes
Las autoridades y los expertos coinciden en que Bélgica tendrá que cambiar su manera de enfrentar el verano. Se estudian más espacios de refrigeración, mejoras en la atención de emergencias y políticas para renovar viviendas. Pero persiste el temor de que esas reformas lleguen demasiado tarde
También hay debate sobre el uso del aire acondicionado. Algunos especialistas lo consideran necesario para personas vulnerables o edificios específicos. Otros advierten sobre su impacto en la red eléctrica y el aumento de calor en las ciudades si se generaliza sin planificación
Mientras tanto, los servicios sanitarios siguen preparando otro verano difícil. En MontLégia, el equipo de emergencias mantiene ventiladores y sueros refrigerados listos para nuevos casos. La amenaza ya no parece excepcional. Para muchos médicos, es una falla estructural que empieza a repetirse