El cambio climático ya altera las vacaciones de verano de miles de niños en Estados Unidos: el calor extremo, el humo de incendios forestales y las lluvias intensas obligaron este año a suspender actividades al aire libre, evacuar campamentos y reconfigurar una pausa escolar que para muchas familias depende de programas de verano. Según National Public Radio, una encuesta de Gallup de 2024 mostró que 55% de los padres estadounidenses con hijos en edad escolar dijo que sus hijos asisten al menos a un programa estructurado de verano

Ese dato da dimensión a una temporada en la que el tiempo libre infantil quedó atravesado por condiciones meteorológicas que, además de frustrar planes, en muchos casos se volvieron peligrosas. La publicación señaló que este verano estuvo marcado por fenómenos extremos en distintos puntos del país

En el norte de Minnesota y en Canadá, los incendios devastaron comunidades y cubrieron amplias zonas del Medio Oeste y del nordeste estadounidense con humo. Mientras que, en partes de Texas, inundaciones mortales motivaron declaraciones de desastre; y una ola de calor de julio fue presentada como una nueva normalidad para los festejos del 4 de julio

De acuerdo con las investigaciones citadas por el medio, a medida que el clima se calienta en gran parte por la quema de combustibles fósiles, las olas de calor, las sequías, los huracanes y las inundaciones se volvieron más intensos y más frecuentes. Campamentos de verano ya reorganizan sus rutinas por calor, humo e inundaciones En Washington, en el campamento de verano de la escuela Beauvoir, los chicos pasaron el último día del programa adentro para evitar una calidad del aire peligrosa por el humo de incendios forestales

Drew Mackay, director de programas auxiliares y de verano de Beauvoir School, explicó que, además, al comienzo de la temporada el calor obligó a reducir el tiempo de juego al aire libre. Más adelante resumió ese cambio con una frase breve: “Para nosotros, es una nueva realidad”

Henry DeHart, director ejecutivo de la American Camp Association, explicó que los campamentos siguen siendo espacios importantes porque allí los chicos desarrollan independencia, capacidad para resolver problemas y trabajo en equipo. “Los chicos necesitan el campamento ahora más que nunca”, afirmó

DeHart aclaró que lidiar con las variaciones del tiempo no es algo nuevo y que los campamentos acreditados deben contar con planes de seguridad exhaustivos. Lo que sí cambió, sostuvo, es la frecuencia de los eventos extremos: hace algunas décadas, un campamento podía tener tres, cuatro o cinco días con un índice de calor superior a 40,5°C (equivalentes a 105 °F); ahora puede tener entre ocho y diez jornadas

En Ohio, Ellen Watkins dirige Miakonda Day Camp, un predio de 64 hectáreas (160 acres) para grupos scout. Cuando el humo de incendios forestales invadió la zona, el campamento trasladó a los chicos al interior de los edificios, repartió barbijos y reemplazó actividades previstas por ejercicios de natación en seco y un set inflable de arquería

Watkins contó que recibió muchos mensajes de padres agradecidos porque el campamento encontró una forma de seguir funcionando. “¿Fue estresante tener a los campistas dentro de los edificios todo el día cuando preferirían estar afuera?

Sí. ¿Estresó a nuestro programa?

No, estuvimos bien”, comentó. Minnesota: evacuaciones por el humo y hundimiento de canoas para salvarlas del fuego En Ely, Minnesota, el panorama fue más grave en Camp Widjiwagan, que recibe a más de 700 chicos cada verano y organiza programas en toda América del Norte

Allí no fue posible rediseñar la agenda para convivir con el humo y el campamento fue evacuado en julio. La situación atrajo atención cuando circuló en internet una imagen de 19 canoas bajo el agua

Ben Hoffman, director ejecutivo del campamento, explicó que decidieron sumergir esas embarcaciones históricas porque eran demasiado frágiles como para trasladarlas a un lugar seguro. Hoffman definió la escena como un quiebre en la historia del lugar

“Este es un momento decisivo. Nunca habíamos hundido canoas en el campamento”, señaló en National Public Radio

Más al sur, en Pensilvania, Lauren Smith contó que sus hijos atravesaron un verano dominado por el tiempo peligroso. Primero fue el calor extremo, con temperaturas cercanas a 38°C (100°F) en un campo de fútbol grande y sin árboles que alteró la rutina de un campamento; después, el humo los obligó a quedarse en casa; y cuando llegaron las lluvias constantes, salir a caminar bajo el agua terminó pareciendo un alivio

Smith relató que sus hijos empezaron a ayudarla a ordenar la casa, además de probar con repostería y pintura sobre bellotas. En los pocos días de sol pleno, agregó, ya no logra convencerlos de volver adentro: “El verano es como un juego de espera, solo esperar para poder hacer algo afuera”

Para muchos chicos, el verano representa cerca de tres meses lejos de la rutina escolar y de las tareas. Algunos testimonios como el de una niña en Washington, reflejaron el impacto de los fenómenos actuales: “Cambió mucho mi verano”