La mañana del 15 de enero de 1979, Betty Bersinger caminaba con su hija de tres años cuando advirtió un cuerpo mutilado en un terreno baldío. Al principio creyó que se trataba de un maniquí: la víctima estaba partida con una precisión extrema y no había señales visibles de sangre. Minutos después, la policía de Los Ángeles, con apoyo del FBI, abrió una investigación que nunca llegó a resolverse
Las pericias permitieron identificar a la mujer hallada como Elizabeth Short, una joven de 22 años que soñaba con convertirse en estrella de Hollywood. Con el correr de los días, el caso se volvió un fenómeno público y la prensa empezó a llamarla La Dalia Negra, un apodo que también se relacionó con la ropa oscura que solía usar y con el estreno de una película de nombre similar
Una escena que apuntaba a alguien con conocimientos médicos
Desde el inicio, los investigadores advirtieron que el autor del crimen parecía manejar técnicas de disección. El cuerpo había sido cortado, lavado, drenado y dividido en partes. Esa sospecha llevó a mirar de cerca a un grupo de estudiantes de Medicina de la Universidad del Sur de California, aunque la causa tomó otros rumbos con el paso de los días
El 23 de enero, un hombre se comunicó con el editor del periódico Los Angeles Examiner para reclamar mayor cobertura del caso y prometió entregar pruebas. Al día siguiente llegó un paquete con documentos personales de Elizabeth Short, fotografías, recortes, nombres escritos en papeles sueltos y una libreta de direcciones con el nombre de Mark Hansen en la tapa
Ese hallazgo volvió a poner el foco sobre él, uno de los últimos hombres que la había visto con vida
Durante los interrogatorios, se supo que Hansen era dueño de un local nocturno al que Elizabeth había asistido con frecuencia en sus últimos días. También trascendió que su pareja se había hecho amiga de la joven y la había invitado varias veces a dormir en su casa
La libreta, además, era de Hansen, aunque había sido usada por la víctima. A partir de allí, los investigadores entrevistaron a todas las personas que figuraban en la agenda
Las respuestas coincidieron en un patrón similar: la habían conocido en la calle o en un bar, la habían invitado a salir y se habían retirado al ver que no aceptaba mantener relaciones sexuales. Solo tres hombres dijeron haber sido novios ocasionales de Short
Otro nombre que apareció entre los sospechosos fue Robert “Red” Manley, un comerciante de 25 años. Según su versión, el 8 de enero la había visto caminar sola de noche, le ofreció ayuda y la llevó a un albergue
Afirmó que no tuvieron intimidad y que al día siguiente la acercó al Hotel Cecil, donde ella se encontraría con su hermana. Más tarde se supo que esa cita era falsa
Pese a que muchos lo señalaron, su esposa confirmó que la noche del 9 de enero él estuvo con ella y además superó tanto el detector de mentiras como el suero de la verdad
El recepcionista del Hotel Cecil sostuvo que la última vez que vio a Elizabeth con vida fue el 9 de enero, cerca de las 10 de la noche, cuando cruzó el vestíbulo y salió a la calle. Después de eso, no volvió a aparecer
La vida difícil detrás del mito
Elizabeth Short nació el 29 de julio de 1924 en Massachusetts y creció en las afueras de Boston junto a sus padres y sus cuatro hermanas. Su infancia estuvo marcada por problemas económicos, mudanzas constantes y complicaciones de salud. Cuando tenía seis años, la Gran Depresión golpeó a su familia y su padre, Cleo Short, perdió gran parte de sus ahorros antes de desaparecer
A eso se sumaron sus problemas respiratorios. Tras una enfermedad y una cirugía, los médicos recomendaron que pasara los meses fríos en un clima más cálido. En 1942, su padre envió una carta en la que explicaba que había comenzado otra vida en California. Con 18 años, Elizabeth viajó para reencontrarse con él, aunque la convivencia duró poco. A comienzos de 1943 volvió a irse
Ese mismo año vivió en Santa Bárbara, donde fue detenida por beber alcohol siendo menor de edad y luego enviada de regreso con su madre. Más tarde pasó por Florida y finalmente regresó a California
Para entonces ya tenía un objetivo claro: instalarse en Los Ángeles y abrirse paso en Hollywood. Como muchas jóvenes de su época, quería actuar, pero no hay registros de que haya logrado una carrera cinematográfica antes de morir
Después del hallazgo, la tragedia siguió golpeando a la familia. Su padre quedó bajo sospecha por vivir cerca del lugar donde apareció el cuerpo, aunque no fue acusado. De acuerdo con los relatos de la época, decía no tener contacto con su hija desde hacía años. Su madre, Phoebe Short, viajó para reconocer el cadáver y, más tarde, Elizabeth fue enterrada en el cementerio Mountain View de Oakland, California
Con el tiempo, su madre se mudó a esa ciudad para permanecer cerca de la tumba y mantener vivo el deseo de que algún día la causa se reabra. Aunque Elizabeth Short nunca llegó a filmar en la gran pantalla, su nombre quedó asociado para siempre a una de las historias criminales más oscuras de Hollywood