España ha registrado 119 casos de chikungunya hasta el 16 de agosto, una cifra que casi triplica los 42 contabilizados en las mismas fechas del año pasado
Por ahora, todos los contagios son importados, pero el aumento ha puesto el foco sobre el mosquito tigre, principal transmisor de la enfermedad y presente en buena parte del territorio, sobre todo en la franja mediterránea
Un riesgo mayor en verano
La situación preocupa especialmente en los meses de calor, cuando coinciden los viajes internacionales y el periodo de mayor actividad del Aedes albopictus
Si una persona infectada llega al país y es picada por uno de estos mosquitos, el insecto puede adquirir el virus y transmitirlo después a otra persona, lo que abriría la puerta a un caso autóctono
En la distribución actual de los positivos, Cataluña encabeza la lista con 30 casos, seguida de la Comunidad Valenciana, con 27, y Madrid, con 13. Entre los casos con origen identificado, 54 proceden de Bolivia y 20 de Cuba
Qué provoca el virus
El chikungunya es una enfermedad vírica transmitida por mosquitos del género Aedes, especialmente el mosquito tigre. El mismo vector también puede propagar dengue y zika
La infección suele causar fiebre alta, dolor de cabeza y molestias musculares y articulares intensas. Aunque lo habitual es que no derive en complicaciones graves, los síntomas pueden prolongarse y resultar muy molestos
La preocupación sanitaria pasa por evitar que el virus deje de ser solo importado y empiece a circular dentro del país. Para que eso ocurra, un mosquito tendría que picar primero a una persona infectada y después a otra sana
España ya ha registrado episodios de transmisión autóctona de dengue, y en otros países europeos también se han detectado cadenas locales de transmisión. Este año, Francia notificó al Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades un caso autóctono de dengue y 15 de chikungunya
Prevención en casa y durante los viajes
El Aedes albopictus tiene especial presencia en áreas mediterráneas y mantiene su actividad, sobre todo, entre abril y noviembre. El aumento de las temperaturas ha favorecido su expansión, junto con los desplazamientos internacionales y el comercio
Por eso, los programas de vigilancia siguen de cerca las poblaciones de mosquitos en zonas costeras, riberas de ríos y humedales, donde encuentran mejores condiciones para proliferar
Ante la ausencia de vacuna, la mejor protección sigue siendo evitar las picaduras. Entre las medidas básicas figuran eliminar aguas estancadas en el entorno doméstico, usar repelente, vestir ropa que cubra brazos y piernas y extremar la precaución al amanecer y al atardecer
Quienes regresen de países donde circula el virus deben vigilar la aparición de fiebre alta, dolor de cabeza o dolores musculares. Si aparecen síntomas, se recomienda acudir a un centro sanitario e informar del viaje para facilitar un diagnóstico rápido
Antes de salir al extranjero, las autoridades sanitarias aconsejan consultar la situación epidemiológica del destino y acudir a un Centro de Vacunación Internacional para recibir orientación