Apenas se construyeron seis Cobra Daytona Coupe para satisfacer la obsesión de Carroll Shelby: derrotar al Ferrari 250 GTO. Uno de esos autos, el chasis CSX2300, saldrá a subasta el 14 y 15 de agosto en Pebble Beach, California, con una estimación superior a los US$25 millones
Un auto nacido para cambiar el juego
El ejemplar reúne buena parte de la historia del modelo. Integró la campaña con la que Shelby American ganó en 1965 el Campeonato Mundial de Constructores de la FIA para autos GT, fue el único de los seis que siguió compitiendo después del cierre del programa oficial y, años más tarde, terminó en manos de Shelby
Todo comenzó con una limitación del Cobra original. El auto, que combinaba el liviano chasis del AC Ace con un motor Ford V8, funcionaba muy bien en Estados Unidos, pero su carrocería abierta lo hacía vulnerable en las largas rectas europeas. Allí dominaba el Ferrari 250 GTO, referencia de la categoría
Para responder a ese desafío, Peter Brock propuso una carrocería cerrada, más baja y con cola recortada. La solución rompía con la estética de los deportivos de comienzos de los años 60 y no convenció de inmediato a todo el equipo. El primer prototipo se armó en California; los cinco autos siguientes, incluido el que hoy se subasta, recibieron sus carrocerías de aluminio en Carrozzeria Grandsport, en Módena
La campaña que le dio sentido
El CSX2300 fue el tercero de los seis en completarse. Debutó en el Tour de France Automobile de 1964 con Bob Bondurant y Jochen Neerpasch: ganó las dos primeras etapas y llegó a liderar por delante de Ferrari, aunque problemas mecánicos y la rotura del cigüeñal lo dejaron fuera de carrera
Su año decisivo fue 1965. Compitió en Estados Unidos y Europa como parte del intento de Shelby American por quedarse con el campeonato mundial. En Daytona fue el Cobra mejor ubicado y terminó tercero en su clase pese a fallas de embrague
En Sebring recibió un golpe poco después de la largada, volvió a pista tras una reparación y otra vez cerró tercero en su categoría. La definición llegó en Europa: corrió en Nürburgring y luego en las 12 Horas de Reims, donde una biela rota obligó a una reparación de emergencia. El auto completó la prueba con siete cilindros y finalizó segundo en su clase, un resultado que ayudó a asegurar el título mundial
“No creo que nada de mi carrera, incluida la victoria en Le Mans, haya sido más gratificante que ganar aquel campeonato”, resumió Shelby años después
Del podio a Tokio y vuelta a casa
El éxito también marcó el final de los Daytona Coupe como autos oficiales. Los cambios reglamentarios alteraron la categoría y Ford concentró sus recursos en el GT40
El CSX2300 fue vendido en 1966 y llevado a Japón, donde corrió hasta 1968 y obtuvo victorias en Suzuka y Fuji. Ninguno de los otros cinco ejemplares prolongó tanto su vida deportiva
Luego dejó las pistas, recibió un motor Ford V8 más convencional y fue registrado para circular por las calles de Tokio. Conservaba los escapes laterales de competición y las marcas de una historia que parecía cerrada lejos de su lugar de origen
El historiador Michael L. Shoen logró localizarlo y ayudó a organizar su regreso a Estados Unidos. En 1975, el comprador fue el propio Carroll Shelby
Shelby lo conservó durante 23 años y encargó una restauración en la configuración de 1965, con motor Ford 289 V8 y caja manual T10. En 1998 volvió a cambiar de manos y, tras otra restauración orientada a preservar su autenticidad, siguió participando en carreras y encuentros históricos
Hoy todavía conserva señales de su recorrido, como las marcas del golpe de Sebring y distintos rastros de su etapa japonesa. Más de 60 años después de haber sido creado para desafiar a Ferrari, el CSX2300 vuelve al mercado como una pieza central de la historia del automovilismo