En Tokio, el cruce de Shibuya es uno de los grandes iconos urbanos del planeta. Miles de personas lo atraviesan cada día en todas direcciones, entre pantallas luminosas, tráfico constante y algunos de los puntos más reconocibles de la capital japonesa
Pero no hace falta viajar a Japón para ver un sistema parecido. En Bilbao hay un cruce peatonal en diagonal que lleva años operativo y que replica ese mismo funcionamiento en uno de los ejes más transitados de la ciudad
Un paso casi invisible en Gran Vía
El paso se encuentra en la confluencia de Alameda de Mazarredo y Diego López Haroko Kale Nagusia, junto a El Corte Inglés y una oficina de BBVA. Forma parte de un entorno comercial muy concurrido, aunque pasa desapercibido para muchos vecinos
Su dinámica es la de un scramble crossing: cuando el semáforo detiene por completo a los vehículos, los peatones pueden cruzar en cualquier dirección, también en diagonal
Un precedente en España
Durante años, el de Bilbao fue el único cruce de este tipo en España. Funcionó con normalidad durante más de cinco años antes de que otras ciudades empezaran a estudiar modelos similares
Más tarde, Madrid anunció su propio cruce diagonal en el barrio de Salamanca, entre Goya, Alcalá, Narváez y Conde Peñalver, con un presupuesto estimado de 350.000 euros. Entonces, el caso bilbaíno quedó señalado como antecedente nacional
De Norteamérica a la referencia mundial
Este tipo de intersecciones nació en Canadá y Estados Unidos a finales de los años 40. Con el tiempo cayó en desuso porque se consideró que perjudicaba el paso de vehículos, hasta que su recuperación internacional llegó de la mano de Shibuya
Hoy existen cruces similares en ciudades como Londres y Los Ángeles, además de numerosas urbes japonesas
Un vídeo que lo volvió a poner en foco
El interés por este punto de Bilbao se ha reactivado tras la difusión de un vídeo de Alfonso y Gonzalo, los gemelos viajeros de @gemelosviajeros, que acumulan más de dos millones de seguidores en TikTok
La publicación ha generado comentarios de usuarios que celebran que la ciudad “no le falta de nada” y otros que bromean con que el momento más fotografiado llega en Navidad, cuando se encienden las luces del centro
La Gran Vía bilbaína, de 50 metros de ancho y 1,5 kilómetros de longitud, fue trazada dentro del ensanche de Abando a finales del siglo XIX. Su peatonalización parcial comenzó en 2000, entre la alameda de Urquijo y la plaza Moyúa, y consolidó el eje como uno de los principales centros comerciales de la ciudad