La tasa de desempleo en Colombia se ubicó en 8,1% en julio de 2026, una caída de 0,7 puntos porcentuales frente al 8,8% observado un año antes. El descenso obedeció a la creación de 578.000 empleos y al aumento de 418.000 personas en la fuerza de trabajo

Con ello, el país alcanzó 24,5 millones de ocupados, pero el balance dejó dudas sobre la consistencia de la recuperación. La mayor parte del avance se concentró en el empleo público y en el trabajo por cuenta propia, mientras la informalidad siguió en 54,5% y las 13 áreas metropolitanas mostraron señales de desaceleración

Un mercado laboral que mejora, pero con bases desiguales

La caída de la desocupación respondió a dos movimientos simultáneos: bajó en 160.000 el número de personas sin empleo y, al mismo tiempo, aumentó la población económicamente activa

Por ramas de actividad, el impulso no fue homogéneo. Hubo sectores que aportaron nuevos puestos, mientras otros registraron retrocesos, lo que dejó un mapa laboral concentrado y con contrastes marcados entre actividades

En la distribución por posición ocupacional, los trabajadores por cuenta propia explicaron 72% de los nuevos empleos, con 413.000 personas adicionales. En total, esta categoría suma 10,1 millones de ocupados y cerca del 85% no cuenta con derechos laborales como seguridad social

También aumentó el empleo en el segmento del servicio doméstico y otras ocupaciones similares, mientras el trabajo particular apenas creció en 39.000 personas, uno de sus registros más bajos recientes

La informalidad se mantuvo en 54,5%, equivalente a 13,4 millones de personas. En un año, la reducción fue marginal, de 54,8% a 54,5%, según el análisis del mercado laboral

La contratación pública vuelve al centro del debate

Gremios empresariales destacaron que el indicador general mejora, pero cuestionaron la calidad del empleo creado. Señalaron que la generación de puestos sigue concentrada en el sector público y en el trabajo independiente, mientras el empleo formal privado avanza con menor fuerza

También advirtieron que la reconstrucción en las zonas golpeadas por el terremoto de 7,4 grados del 10 de agosto puede convertirse en una oportunidad para generar trabajo formal y dinamizar economías locales, aunque persiste el riesgo de que aumente la ocupación informal si la recuperación no viene acompañada de protección social y actividad productiva

Otro de los puntos de atención es el comportamiento del gasto público y su relación con el mercado laboral. Para algunos analistas, el cambio de administración abre un entorno más favorable para los negocios, pero no garantiza una mejora adicional inmediata en la tasa de desempleo

Las grandes ciudades pierden ritmo

En las 13 áreas metropolitanas la dinámica fue más débil que en el total nacional. Allí empezó a frenarse la creación de puestos de trabajo, mientras la desocupación total bajó 6,9% interanual y en ese grupo de ciudades subió 2%

La diferencia también apareció en la ocupación: a escala nacional el empleo creció 2,4%, pero en las principales áreas urbanas el avance fue de entre 0,6% y 0,7%

De los 578.000 empleos creados en el último año, apenas 79.000 se concentraron en las 13 ciudades principales. Eso significa que 86% de los nuevos puestos surgió en zonas rurales y territorios intermedios, donde se concentra poco más de la mitad del empleo del país

Ese patrón refuerza la idea de una recuperación laboral todavía frágil, con mayor dependencia del empleo público, la autoocupación y la actividad fuera de los grandes centros urbanos