KATMANDÚ, Nepal. Pema Tamang y sus vecinos escaparon cuesta arriba cuando una pared de agua, piedras y barro arrasó su aldea remota en Nepal. Buscaron refugio en un santuario budista que había sido reconstruido el año pasado, después del terremoto de 2015

La escena resume una amenaza que se vuelve cada vez más frecuente en el Himalaya: desbordes repentinos, aludes y crecidas que aparecen con más velocidad a medida que los glaciares de alta montaña se derriten y alteran el curso de los ríos

Un territorio donde los desastres se encadenan

Las inundaciones del 26 de agosto en Nepal y en la vecina China dejaron más de 1.000 muertos y miles de desaparecidos. Entre las víctimas hay personas que podrían haber quedado atrapadas en túneles vinculados a proyectos hidroeléctricos

Los especialistas señalan que todavía es demasiado pronto para atribuir ese episodio de forma directa al calentamiento global. Sin embargo, advierten que el aumento de la temperatura del planeta, impulsado por la quema de petróleo, gas y carbón, eleva la probabilidad de que ocurran catástrofes de este tipo, sobre todo en una cordillera que se calienta más rápido que gran parte del mundo

En el Hindu Kush Himalaya, el deshielo favorece derrumbes, avalanchas e inundaciones. Una avalancha puede represar un río y desencadenar luego una crecida súbita. Si después cae lluvia intensa, el daño se multiplica

En Nepal, las inundaciones del año pasado ya habían causado nueve muertos y pérdidas millonarias. En la región, episodios como las crecidas de Kedarnath en 2013, el desastre de Chamoli en 2021 y la rotura de un lago glaciar en South Lhonak en 2023 dejaron miles de muertos y pérdidas enormes

El sistema montañoso se extiende por Afganistán, Pakistán, India, Nepal, Bután, Bangladés, Myanmar y China, y concentra la mayor masa de hielo fuera de las regiones polares. Los ríos que nacen allí sostienen a cerca de 2.000 millones de personas

Adaptarse tiene límites

La pérdida de hielo glacial se aceleró con fuerza desde 2000, según especialistas de la región. A eso se suma otro peligro: el deshielo del permafrost, que debilita las laderas

Imágenes satelitales del colapso glaciar de la semana pasada muestran que una gran masa de roca y hielo cayó al valle, empujando una ola de agua y barro de varios pisos de altura a través de comunidades situadas kilómetros río abajo

Para expertos en clima, en algunas zonas el riesgo ya es tan alto que reconstruir deja de ser una opción viable y obliga a pensar en relocalizaciones. También advierten que la expansión de rutas, puentes y centrales hidroeléctricas deberá incorporar ese riesgo desde el inicio

Las medidas de adaptación pueden ayudar, pero no eliminan el peligro. Entre las herramientas mencionadas figuran reglas de uso del suelo más estrictas, mejores evaluaciones antes de aprobar infraestructura, monitoreo transfronterizo y sistemas de alerta temprana más precisos

Aun así, las advertencias no siempre alcanzan. En el último episodio, cientos de miles de personas recibieron alertas por mensaje, pero algunas no entendían el idioma o subestimaron el riesgo. Otros sistemas de medición de ríos fueron arrasados o quedaron sobrepasados

Nepal enfrenta además una contradicción de fondo: aporta menos del 0,1% de los gases que provocan el calentamiento global, pero sufre algunas de sus consecuencias más severas

Para las comunidades de montaña, el desafío ya no es solo volver a levantar lo destruido. También es decidir dónde seguir viviendo cuando la próxima emergencia puede llegar antes de que termine la anterior