Un nuevo flujo de fondos
Texas puso en marcha este verano un programa de 1.000 millones de dólares para que familias elegibles utilicen dinero público en gastos de educación privada. Las cuentas educativas priorizan a estudiantes de bajos ingresos y con discapacidades, aunque este año pueden acceder familias de cuatro integrantes con ingresos de hasta 165.000 dólares
Los estudiantes aprobados pueden recibir al menos 10.474 dólares para asistir a una escuela privada. En algunos centros cristianos, esa cantidad cubre buena parte o la totalidad de la matrícula
El cambio ha reforzado la expansión de las escuelas cristianas clásicas, que combinan artes liberales, textos clásicos, historia cristiana occidental y una perspectiva bíblica. La red Association of Classical Christian Schools reúne unas 500 instituciones y ha crecido en casi 200 desde 2019
Una expansión con objetivos nacionales
La organización busca convertir o crear 5.000 escuelas cristianas clásicas durante la próxima década, con capacidad para 1,5 millones de estudiantes. Sus dirigentes pretenden captar una parte creciente del financiamiento público y formar futuros líderes dentro de este modelo educativo
Keith Castello, administrador escolar en Texas, está abriendo tres centros bajo la marca Kyrie Christian Academy. Busca ubicaciones en antiguos edificios religiosos, parques de oficinas y centros comerciales, mientras promueve el uso de las nuevas ayudas estatales
En una de sus escuelas nuevas, 22 de los 25 alumnos utilizan las cuentas educativas estatales. En Coram Deo Academy, más de 360 de los 2.000 estudiantes fueron aprobados para recibirlas. El centro podría obtener hasta 3,5 millones de dólares este año, cerca del 17% de su presupuesto
El debate por el impacto en las escuelas públicas
Los defensores de la educación pública advierten que cada estudiante que abandona una escuela estatal también reduce el dinero asignado para su enseñanza. Temen que el programa debilite especialmente a los centros públicos de las zonas rurales
También cuestionan que los impuestos financien instituciones con requisitos religiosos. Las escuelas vinculadas a la red aceptan una declaración de fe que excluye las relaciones entre personas del mismo sexo y las transiciones de género
Los promotores del programa sostienen que las familias que eligen escuelas privadas siguen pagando impuestos destinados a la educación pública. La expansión de las cuentas educativas, sin embargo, está difuminando la frontera financiera entre ambos sistemas
Una red con influencia ideológica
La educación cristiana clásica ya crecía antes de la llegada de los nuevos fondos, impulsada en parte por la desconfianza hacia las escuelas públicas tras los debates sobre cierres, libros, raza, sexualidad e identidad de género durante la pandemia
La red fue fundada en 1994 por Doug Wilson, pastor y escritor conservador de Idaho. Sus posiciones sobre religión, género, inmigración y derechos de las mujeres han generado controversia. Aunque la organización reúne a cristianos conservadores de distintas denominaciones y no adopta todas sus posturas, Wilson continúa asesorando a su junta y algunos de sus libros son lecturas obligatorias
Con más fondos estatales disponibles y nuevos incentivos federales anunciados, los dirigentes escolares esperan ampliar sus campus y captar a más estudiantes. El resultado podría redefinir la relación entre educación pública, financiación estatal y enseñanza religiosa