Al evaluar la compra de un departamento, no alcanza con revisar las características de la unidad. El estado general del edificio también puede incidir de manera significativa en su valor y en el interés de los potenciales compradores

Los edificios que no reciben un mantenimiento adecuado tienden a desvalorizarse con rapidez. Fachadas deterioradas, pasillos descuidados, terrazas en mal estado y amenities sin conservar pueden desalentar a quienes buscan mudarse, incluso cuando el departamento presenta buenas condiciones

Las áreas comunes pesan en la tasación

Las amenities representan un atractivo por el que el propietario pagó un costo adicional. Sin embargo, si la piscina, el gimnasio, el laundry o los espacios comunes no están bien conservados, difícilmente puedan sostener ese valor. En algunos casos, el deterioro termina restando precio al inmueble

La fachada, el ascensor, el hall de entrada y los pasillos suelen ser los primeros sectores observados por quienes visitan una propiedad. El impacto sobre el precio dependerá del grado de deterioro y de cuánto esté dispuesto a resignar el comprador para vivir en esa unidad

También es importante distinguir entre el mantenimiento necesario para que el edificio funcione correctamente y las mejoras destinadas a modernizar su aspecto. Ambos factores pueden influir en la decisión de compra

Expensas bajas y costos futuros

Un nivel reducido de expensas no siempre representa una ventaja. Cuando la administración posterga revisiones y reparaciones, el ahorro mensual puede transformarse en gastos elevados más adelante y acelerar la depreciación del edificio

Antes de comprar, conviene analizar la calidad constructiva, las terminaciones y los materiales utilizados. También es necesario verificar el estado del sistema de agua, los desagües, los tanques, las bombas, la instalación eléctrica y los ascensores

Las rajaduras y filtraciones exteriores se encuentran entre los problemas que más pueden afectar el valor de una propiedad, debido al costo de las reparaciones. Otros inconvenientes menos visibles, como fallas en bombas, tanques o desagües, también requieren controles periódicos

El diseño y los materiales condicionan el mantenimiento

El mantenimiento futuro comienza con el diseño del edificio. La previsión de rejillas y bocas de acceso suficientes, por ejemplo, ayuda a evitar problemas durante lluvias intensas y reduce el riesgo de inconvenientes generales

La elección de materiales de bajo deterioro también puede facilitar la conservación. El acero inoxidable, las aberturas de aluminio de alta prestación y algunos revestimientos de PVC o compuestos suelen requerir menos cuidados que otras alternativas

Entre los cinco y los diez años de antigüedad, el edificio debería contar con una planificación de mantenimiento específica para cada área. A partir de los diez años, resulta conveniente renovar pinturas y revestimientos generales para proteger la construcción del agua y conservar su aspecto

Qué revisar antes de comprar

  • La calidad de la construcción y de los materiales.
  • El estado de la fachada, los pasillos, el hall y los ascensores.
  • El funcionamiento de las instalaciones de agua, electricidad, bombas y tanques.
  • La conservación y el mantenimiento de las amenities.
  • La existencia de un encargado o responsable de los arreglos cotidianos.
  • El nivel de expensas y las tareas que cubren.
  • La participación de los propietarios en las decisiones generales.
  • La existencia de un plan de mantenimiento consensuado por el consorcio.

Una evaluación completa del edificio permite anticipar gastos, detectar riesgos y estimar con mayor precisión el valor real del departamento