Portugal y España viven una de sus peores crisis de incendios en más de medio siglo, y el eucalipto se ha colocado en el centro del debate. El árbol, introducido para aprovechar su uso forestal y estabilizar suelos degradados, también aparece señalado por su comportamiento combustible y por su expansión fuera de las plantaciones
La especie más citada es Eucalyptus globulus, el eucalipto blanco, muy extendido en la Península Ibérica. Puede superar los 30 metros de altura y su madera se emplea tanto en la industria del papel como en estructuras de madera para las bateas mejilloneras de las Rías Baixas
Un riesgo que no depende solo del árbol
El problema no se limita al eucalipto. El pino y otras formaciones forestales también pueden arder con facilidad, pero el matorral que crece alrededor funciona como una vía de ascenso del fuego hacia las copas. Esa combinación multiplica la peligrosidad de los incendios cuando hay viento y acumulación de vegetación seca
En España, el eucalipto se ha expandido sobre todo en plantaciones industriales del norte peninsular dedicadas a producir madera, celulosa y papel. Suelen ser parcelas amplias, de una sola especie, con gestión intensiva y talas cada 10 o 12 años
Impacto sobre suelo, agua y biodiversidad
Entre los rasgos que aumentan el riesgo de incendio, se señalan cambios en la composición del suelo, una descomposición más lenta de la hojarasca y la presencia de aceites inflamables. Todo ello favorece la acumulación de material muy combustible al pie del árbol y la aparición de focos secundarios
Además, algunas especies, entre ellas Eucalyptus globulus, se dispersan con facilidad fuera de las zonas plantadas. Cuando esa expansión prospera, compiten con especies nativas y alteran de forma progresiva el suelo, el agua y la biodiversidad
El efecto se nota en amplias zonas del norte y noroeste peninsular, donde la presencia del eucalipto ha transformado el paisaje forestal
Moratorias parciales y presión sobre los espacios protegidos
La expansión de este árbol se extiende desde el río Miño hasta Bizkaia, con presencia en las Rías Baixas, la costa de A Coruña, la Mariña lucense, Asturias y Cantabria. También avanza Eucalyptus nitens, una variedad más resistente al frío que ya se planta en zonas del interior como El Bierzo y Las Merindades
Uno de los datos más sensibles afecta a los espacios naturales protegidos. En Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco hay 7.840 hectáreas de eucalipto dentro de esos enclaves, sumando plantaciones y ejemplares naturalizados
La respuesta política ha llegado en forma de moratorias parciales. Portugal mantiene una desde 2017 hasta 2030; Galicia aprobó otra en 2021 hasta finales de 2025, y Bizkaia aplica una medida similar desde 2022, también hasta finales de 2025
La petición ahora es ampliar esas restricciones en Galicia y Bizkaia, extenderlas a otros territorios y revisar el impacto del eucalipto fuera de las plantaciones. También se reclama que el Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza sirva para retirar estos árboles de los espacios naturales protegidos