El economista Federico González Rouco, especializado en vivienda, planteó que el principal obstáculo del crédito hipotecario en la Argentina sigue siendo conseguir fondeo de largo plazo para los bancos
En ese marco, señaló que la reciente definición oficial sobre el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) abre una discusión central: la norma no incorpora de manera explícita a las carteras hipotecarias entre las inversiones habilitadas, pero tampoco las excluye de forma taxativa
Un fondo que puede cambiar la escala del crédito
El FAL fue creado por la reforma laboral aprobada este año. Su lógica es la de un ahorro gradual: en lugar de afrontar una indemnización completa al final de la relación laboral, las empresas realizan aportes periódicos que van nutriendo el fondo
Para González Rouco, ese flujo mensual de dinero puede convertirse en una fuente relevante de financiamiento si se lo canaliza hacia instrumentos de largo plazo. En su visión, el gran desafío es lograr que parte de esos recursos termine apoyando el mercado hipotecario, que necesita estabilidad y plazos extensos para crecer
El economista advirtió que en la Argentina no existe hoy un mercado amplio de capitales dispuesto a inmovilizar fondos durante décadas, como ocurre en otros países con los sistemas de pensiones o seguros. Por eso consideró que el FAL puede ayudar a construir esa base de fondeo
La oportunidad de los vehículos hipotecarios
González Rouco sostuvo que todavía hay margen para desarrollar mecanismos que permitan destinar parte del FAL a hipotecas, ya sea para vivienda usada o para proyectos de obra nueva, incluyendo la hipoteca divisible, que ya está reglamentada pero aún tiene poco uso
También estimó que, si un esquema de este tipo hubiera existido durante los últimos 15 años, la acumulación de recursos habría alcanzado una escala comparable con la que hoy mueve el crédito hipotecario en el sistema financiero argentino
Según sus cálculos, durante 2026 podrían desembolsarse cerca de US$2500 millones en préstamos para vivienda. Aunque ese monto marca una mejora frente a los años en que el financiamiento era prácticamente inexistente, todavía resulta acotado frente al tamaño potencial del mercado
El FGS, otro posible motor
Durante el mismo análisis, el economista volvió sobre el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) como otra fuente posible de impulso para las hipotecas. Recordó que administra activos por unos US$75.000 millones, mientras que toda la cartera hipotecaria de vivienda del país ronda los US$11.000 millones
Para González Rouco, incluso una participación mínima de ese fondo podría tener un impacto fuerte sobre la oferta de crédito
Más tasa, más exigencia
El especialista también se refirió al ajuste de la tasa de la línea hipotecaria del Banco Nación, que pasó del 6% al 6,7%. Según explicó, ese cambio eleva entre 8% y 9% el ingreso necesario para acceder al préstamo y vuelve algo más restrictivo al principal banco público en materia hipotecaria
Aun así, remarcó que el Nación sigue entre las entidades con condiciones más competitivas. Ubicó en un rango de entre 6% y 8% más UVA a los bancos más activos en este segmento, en un contexto donde en 2025 algunas entidades llegaron a ofrecer tasas del 15%
Su conclusión fue directa: los bancos que ofrecen las tasas más bajas son también los que efectivamente logran originar más crédito