El ganso del Nilo, una especie originaria de África subsahariana, se ha expandido por distintos puntos de España desde finales de los años sesenta y hoy forma parte habitual de humedales, embalses y parques urbanos en varias comunidades autónomas
De ave ornamental a especie invasora
Su presencia en España se detectó por primera vez en 1968, cuando se cazó un ejemplar en La Albufera de Valencia. La expansión posterior estuvo ligada tanto a introducciones voluntarias como a escapes o liberaciones de aves mantenidas en cautividad
Con el paso del tiempo, la especie ha ganado presencia en Cataluña, Andalucía, Madrid, Galicia y Extremadura, donde ya se considera estable. También puede observarse en enclaves como Madrid Río, la Casa de Campo, el Delta del Ebro o el complejo lagunar de La Albuera
Impacto sobre otras especies
Durante la época de cría, el ganso del Nilo presenta un comportamiento agresivo que puede llevar a ocupar nidos y reducir el éxito reproductor de otras aves. Entre las especies potencialmente afectadas figuran el águila real, la cigüeña negra, el águila pescadora, la cigüeña blanca, el milano negro y la garza real
Además, los grupos numerosos pueden dañar hábitats por el pisoteo y la alimentación, y favorecer la eutrofización del agua por sus excrementos. Por estos efectos, la especie fue incluida en 2013 en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras
Medidas de control
Distintas administraciones ya han activado medidas para frenar su expansión. En Torrejón de Ardoz, por ejemplo, se licitó a finales de 2025 un contrato para el control y captura de varias especies con el fin de reducir riesgos sanitarios y de seguridad
En Extremadura también se han autorizado actuaciones de control en cotos de caza, después de que la especie se extendiera de forma generalizada por las provincias de Cáceres y Badajoz. Las autoridades advierten de que su gestión debe hacerse con cautela, porque las campañas de erradicación pueden afectar a otras aves que también se busca proteger