El Consejo de Ministros ha aprobado este martes la creación de un mando único para gestionar la emergencia migratoria en Ceuta. La decisión llega tras la reunión del Consejo de Seguridad Nacional celebrada a primera hora y sitúa al ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, al frente del dispositivo

El nuevo esquema incorpora un comité especializado en el que participarán el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas; el delegado del Gobierno; representantes del CNI; y los ministros implicados, con el respaldo del Departamento de Seguridad Nacional

Coordinación centralizada para acelerar las decisiones

En la práctica, Torres será el encargado de coordinar la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado durante la crisis. El objetivo es concentrar la toma de decisiones y ordenar con más rapidez los recursos humanos y materiales necesarios

La medida se adopta después de 26 días de emergencia y tras las reiteradas peticiones del Ejecutivo ceutí y del Partido Popular. Desde el Gobierno no se han ofrecido detalles sobre el cambio de criterio, aunque Carlos Cuerpo defendió que la situación ha entrado en una nueva fase y que la coordinación entre administraciones resulta ahora todavía más importante

Un precedente en Canarias

No es la primera vez que se recurre a una fórmula similar. En septiembre de 2018, durante otra crisis migratoria en Canarias, el Gobierno colocó al general de la Guardia Civil Cándido Cardiel al frente del mando único. Entonces coordinó la vigilancia y el rescate en las islas, con interlocución directa con los ministerios implicados

Cardiel ya había desempeñado ese papel en 2006, durante la crisis de los cayucos, cuando llegaron a Canarias más de 30.000 personas de origen africano en embarcaciones precarias

Primeras medidas en camino

Además del mando único, el Consejo de Ministros prevé aprobar medidas económicas y sanitarias para atender a los migrantes que continúan en Ceuta y a la población local

Entre ellas figuran mecanismos para agilizar las devoluciones a Marruecos, el traslado a la Península de 500 niñas y los controles fronterizos en aeropuertos para viajeros procedentes de Italia, una respuesta adoptada después de que ese país aplicara medidas similares a los pasajeros llegados desde España