En Boulogne-sur-Mer, al norte de Francia, Rubén Torres comienza y termina sus días dentro de la misma casa en la que José de San Martín pasó sus últimos años. Allí vive desde agosto de 2025 junto a su esposa y sus dos hijos, y allí cumple una tarea singular: conservar el edificio, recibir visitantes y contar la historia del Libertador

Una misión que mezcla custodia y memoria

Torres tiene 55 años, nació en Formosa, es suboficial principal del Ejército Argentino y pertenece al Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín. Fue elegido para desempeñarse como granadero conservador de la Casa Museo de San Martín y permanecerá en ese destino hasta agosto de 2027

Su trabajo no se limita a la vigilancia. También abre la casa al público, acompaña recorridos y explica qué ocurrió allí durante los últimos años de vida del prócer. El 17 de agosto, además, participó del acto por un nuevo aniversario de la muerte de San Martín, apenas horas después de haber terminado la ceremonia en el propio museo

La casa donde terminó una vida decisiva

El edificio no es una reproducción: es la residencia real en la que San Martín vivió con su hija Mercedes y sus nietas antes de morir el 17 de agosto de 1850. La propiedad fue comprada por el Estado argentino en 1926, funcionó durante décadas como consulado y desde 1968 quedó destinada por completo a su rol de museo

La casa tiene tres pisos y conserva elementos originales y rastros materiales de aquella época. Entre ellos están las escaleras de cedro, los pisos de algunos ambientes y un florero de papel que una de las nietas del Libertador le obsequió en 1839. El cuarto que más interés despierta entre los visitantes es, según Torres, el lugar donde San Martín murió

El museo recibe público durante todo el año, con entrada gratuita. La concurrencia suele oscilar entre 15 y 20 personas por día, aunque en temporada alta llegan más turistas franceses, viajeros extranjeros, argentinos de paso por Europa y grupos escolares

Vivir arriba, trabajar abajo

La familia de Torres llegó a Francia el 6 de septiembre de 2025. Sus hijos comenzaron la escuela dos días después. La adaptación implicó otro idioma, otro país y una rutina nueva, pero también una experiencia que, según él, resultó muy valiosa para todos

La vivienda familiar está en el tercer piso del edificio, mientras que el resto de la propiedad funciona como museo. Esa convivencia hace que su labor no tenga una frontera nítida entre horario de trabajo y vida cotidiana: el lugar que cuida es también el lugar al que vuelve cada día

Un símbolo dentro del regimiento de San Martín

La designación de Torres tiene una carga especial para los Granaderos a Caballo, el cuerpo creado por San Martín en 1812. Más de dos siglos después, uno de sus integrantes es el encargado de preservar la memoria del hombre que dio origen al regimiento

Además del mantenimiento cotidiano, Torres debe explicar quién fue San Martín, qué representa esa casa para la historia argentina y por qué sigue siendo un sitio de referencia fuera del país. También remarcó el apoyo de su familia durante estos dos años de misión y la emoción que le provoca desempeñar ese rol

La casa depende de la Embajada Argentina en París y ha recibido visitas oficiales a lo largo de los años. Entre ellas, la de Ricardo Alfonsín en 1985 y una delegación encabezada por Luis Petri y Betina Bulgheroni en 2024

Una custodia con fecha de regreso

En agosto de 2027, Torres deberá volver a la Argentina y otro granadero continuará la tarea. Hasta entonces, seguirá viviendo en el mismo edificio donde murió San Martín, abriendo sus puertas a visitantes de todo el mundo y sosteniendo, con su uniforme y su relato, un vínculo vivo entre Francia y la memoria del Libertador

Para él, la misión es una mezcla de orgullo y responsabilidad: cuidar un lugar único, mantenerlo en condiciones y transmitir la historia de quien pasó allí sus últimos años