Los especialistas en longevidad analizan desde hace años las costumbres que se repiten entre quienes alcanzan edades avanzadas. Entre ellas, caminar ocupa un lugar destacado por su facilidad para integrarse a la vida diaria
A diferencia de una sesión de entrenamiento, esta actividad permite mantenerse en movimiento durante distintos momentos del día, sin depender de equipamiento ni de un gimnasio
Las caminatas de Carlos III e Isabel II
El rey Carlos III suele caminar durante aproximadamente una hora por las colinas de Balmoral, su residencia en Escocia. También mantiene este hábito cuando se encuentra en Londres
Su madre, la reina Isabel II, incorporó las caminatas a su rutina durante gran parte de su vida. La monarca, que murió a los 96 años después de siete décadas en el trono, recorría a pie los jardines y terrenos de las propiedades de la Corona, muchas veces junto a sus corgis
Una rutina que también adoptaron empresarios y artistas
Jack Dorsey, cofundador de Twitter, caminaba durante años los aproximadamente ocho kilómetros que separaban su casa de la oficina. Ese trayecto le permitía mantenerse activo, desconectarse, pensar y organizar el día antes de comenzar su jornada frente a una pantalla
Steve Jobs también solía mantener reuniones mientras caminaba por las calles de Palo Alto. La actriz Isabella Rossellini, por su parte, contó que nunca fue aficionada al deporte y que vivir en una granja le permite caminar unos cinco kilómetros diarios
Un hábito asociado al bienestar y la creatividad
La relación entre caminar, bienestar y creatividad tiene una larga historia. Mahatma Gandhi llegó a recorrer unos 18 kilómetros diarios durante décadas, mientras que Thomas Jefferson consideraba que caminar era uno de los mejores ejercicios posibles
Charles Dickens recorría largas distancias a paso rápido mientras pensaba en sus novelas. Charles Darwin caminó durante décadas por el sendero Sandwalk, cerca de su casa, y Beethoven aprovechaba sus paseos por Viena para pensar y componer
En todos estos casos, la caminata aparece como una actividad sencilla que puede incorporarse naturalmente a la rutina y ayudar a sostener el movimiento cotidiano