En el centro de Londres, cerca de la estación donde llegan y parten viajeros hacia París, está enterrado William Franklin, el hijo mayor de Benjamin Franklin. Su vida quedó definida por una decisión política que lo enfrentó con su padre y lo obligó a abandonar Estados Unidos

William fue sepultado en el cementerio de St. Pancras Old Church tras su muerte en 1813, más de tres décadas después de haber dejado América por haber servido a la Corona. Su tumba, en la antigua capital del Imperio británico, recuerda que la Revolución estadounidense no fue solo el nacimiento de un país, sino también una guerra civil entre personas que alguna vez se consideraron británicas

Una independencia atravesada por lealtades cruzadas

La historia fundacional de Estados Unidos suele contarse como la victoria de los patriotas sobre el poder británico. Pero el conflicto fue mucho más complejo: duró ocho años, enfrentó a vecinos y familiares, y dejó al descubierto una sociedad dividida por intereses, lealtades y expectativas de libertad

Hasta un tercio de la población permaneció fiel a Jorge III, y en algunos momentos los leales a la Corona fueron el grupo más numeroso dentro de las fuerzas británicas. Personas esclavizadas lucharon en ambos bandos, y también hubo participación indígena. Las alianzas se formaban según quién parecía ofrecer más protección, justicia o supervivencia

La ruptura dentro de la familia Franklin

Benjamin Franklin y su hijo William compartieron años decisivos. En 1752, cuando el científico voló una cometa durante una tormenta para demostrar la naturaleza eléctrica del rayo, William estaba a su lado. Cinco años después viajaron juntos a Londres, donde el padre representó al gobierno colonial de Pensilvania y el hijo estudió derecho y se casó

La relación se quebró cuando Franklin padre volvió a Filadelfia en 1775. Mientras apoyaba la independencia en el Congreso Continental, William se mantuvo del lado del rey y rechazó la autoridad del nuevo gobierno. En enero de 1776 fue arrestado y pasó preso hasta octubre de 1778, buena parte del tiempo en confinamiento solitario

Tras ser liberado en un intercambio de prisioneros, se convirtió en una figura destacada de la comunidad lealista en Nueva York. Después de la derrota británica, viajó a Londres en 1782. Entre su arresto y la muerte de Benjamin Franklin en 1790, apenas habrían compartido un encuentro breve

Una advertencia que sigue vigente

Benjamin Franklin le advirtió repetidamente a su hijo que, si no abandonaba el cargo de gobernador real, el nuevo gobierno lo arrestaría. William no cedió. Fue el último gobernador en dejar su puesto y terminó siendo retirado, literalmente, en cadenas

Para los historiadores, esa fractura familiar funciona como una advertencia sobre los costos de la polarización. La revolución fue también una disputa sobre lenguaje político, educación, violencia y la manera en que una sociedad tramita sus diferencias. Doscientos cincuenta años después, su legado sigue abierto

La tumba de William Franklin en Londres resume esa paradoja: la independencia estadounidense nació como una ruptura con el poder imperial, pero también como una guerra entre compatriotas, con familias partidas por una misma causa