El jefe del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, viajará este lunes a Teherán al frente de una delegación oficial para profundizar la cooperación bilateral y mantener los esfuerzos diplomáticos de Islamabad en favor de una salida negociada al conflicto entre Irán y Estados Unidos
La visita fue presentada por el vocero de la cancillería iraní como una instancia para reforzar la relación entre ambos países y dar continuidad a los intentos paquistaníes de contribuir a la estabilidad regional. Munir prevé reunirse con altos funcionarios en la capital iraní tras una conversación telefónica reciente con el canciller Abbas Araghchi
Pakistán busca sostener su rol de mediador
Islamabad no hizo comentarios adicionales sobre el viaje, pero en los últimos meses se consolidó como uno de los interlocutores más activos entre Teherán y Washington desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero, que la próxima semana cumplirá seis meses
Más presión económica y nuevas amenazas
En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump anunció lo que describió como una ofensiva económica de gran alcance contra Irán, con el objetivo de aumentar la presión sobre el estrecho de Ormuz. Aunque aún no se conocieron los detalles de las medidas, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que cualquier apoyo vital a Irán tendrá consecuencias para otros países
Desde Teherán, el nuevo responsable de línea dura del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, respondió con advertencias de represalias si esa ofensiva avanza. También amenazó con atacar rutas alternativas de transporte petrolero si vecinos de Irán se alinean con Washington
Pezeshkian intenta cerrar filas en Irán
En medio de esas tensiones, el presidente Masoud Pezeshkian defendió un memorando de entendimiento con Washington y reclamó respaldo interno para su aplicación. Sostuvo que el acuerdo no representa una capitulación y afirmó que responde a un consenso entre autoridades y mandos involucrados en el conflicto
El mandatario reconoció además las dificultades económicas que atraviesa la población iraní, marcadas por inflación, desempleo y problemas de subsistencia. Aun así, adoptó un tono desafiante frente a Washington y sostuvo que los intentos de aislar al país no lograron doblegarlo