Treinta años después del crimen que sacudió al hip hop, Las Vegas volvió a poner en escena uno de los casos más persistentes de la cultura popular: el asesinato de Tupac Shakur. La causa llegó a juicio con Duane “Keffe D” Davis, exlíder pandillero de 63 años, acusado de homicidio con arma mortal con el propósito de favorecer a una banda
Él se declara inocente y, si es condenado, podría recibir cadena perpetua sin opción de libertad condicional
La selección del jurado ya comenzó y los alegatos iniciales están previstos para el 17 de agosto. El proceso podría extenderse durante semanas y promete revisar viejas tensiones entre la costa este y la costa oeste, además de las disputas entre Bloods y Crips que marcaron buena parte del rap de los años 90
Un ícono que cambió el género
Tupac Shakur nació en Nueva York en 1971 y se convirtió en una de las figuras más influyentes del hip hop. Vendió más de 75 millones de discos en todo el mundo, publicó All Eyez on Me, uno de los álbumes más exitosos del género, y también construyó una carrera como actor
Su imagen trascendió la música. Desde sus letras sobre racismo, pobreza y violencia policial hasta su vínculo con la cultura de las calles, Tupac quedó asociado a una época en la que el rap se mezcló con conflictos reales, lealtades frágiles y disputas territoriales
La noche del disparo
El 7 de septiembre de 1996, Tupac tenía 25 años. Esa noche asistió junto a Suge Knight a una pelea de boxeo en el MGM Grand. Después del evento, una agresión registrada por cámaras de seguridad habría involucrado a Tupac y a miembros de su entorno contra Orlando Anderson, presunto integrante de los South Side Compton Crips
Horas más tarde, mientras viajaba como copiloto en un BMW conducido por Knight, un Cadillac blanco se acercó y abrió fuego. Tupac recibió cuatro disparos, fue internado y murió seis días después
Un caso marcado por silencios
Durante años, la investigación se estancó por la falta de cooperación de testigos, la ausencia de pruebas materiales y la muerte de varias personas vinculadas al caso. Anderson nunca fue acusado y murió en 1998. También fallecieron otros ocupantes del vehículo desde el que se disparó
La reapertura de la investigación cambió el rumbo cuando Davis comenzó a hablar públicamente del episodio. En 2019 publicó memorias en las que afirmó haber estado en el auto durante el ataque y haber tenido contacto con el arma, aunque negó haber disparado. Sus declaraciones reactivaron la causa y llevaron a un allanamiento en 2023, seguido de su detención
La prueba que complica todo
La acusación sostiene que Davis fue el cerebro del ataque y que actuó como represalia por una agresión previa contra un familiar suyo. La defensa, en cambio, afirma que sus declaraciones fueron exageradas o ficcionalizadas y que no pueden tomarse como confesiones literales
El caso depende en gran medida de ese material y de lo que puedan aportar los testigos previstos, entre ellos figuras ligadas al entorno del rap de aquella época. Aun así, todo indica que el juicio quizá no resuelva una duda central: quién apretó el gatillo. Sí podría, en cambio, reordenar la historia de una de las muertes más emblemáticas de Estados Unidos